Izquierda Unida de Guadalajara ha reclamado una investigación rigurosa y el cese de la utilización partidista tras el devastador incendio forestal que continúa activo en la comarca de la Sierra Norte. La formación política ha priorizado la seguridad de los vecinos evacuados y el trabajo de los servicios de extinción, pero insiste en que la Guardia Civil y los agentes medioambientales deben esclarecer si existieron negligencias en el origen del fuego.
En este contexto, la organización ha mostrado su preocupación por la actitud de Vox, acusando a este partido de cerrar filas en torno al alcalde de Robledillo de Mohernando, actualmente investigado por estos hechos. Desde IU subrayan que las restricciones para el uso de maquinaria agrícola en episodios de riesgo extremo responden a criterios técnicos estrictos y su cumplimiento es una responsabilidad colectiva que no debe convertirse en un arma de enfrentamiento político.

Además de las exigencias de responsabilidades locales, la formación apunta directamente al Gobierno regional. Exigen a Emiliano García-Page que asuma las carencias de una política forestal que consideran insuficiente. Apoyando las reivindicaciones del alcalde de Villares de Jadraque, IU recalca que los grandes fuegos no se apagan solo con los equipos de emergencia, sino con una gestión sostenida durante todo el año que combata el abandono del monte y frene la despoblación rural en la provincia.
Archivo y evolución forestal
La exigencia de políticas preventivas continuadas y el debate sobre el uso de maquinaria agrícola en verano no son nuevos en la provincia. El archivo de Liberal de Castilla muestra cómo las restricciones durante las campañas de cosecha han generado tensiones recurrentes en las comarcas agrarias de Guadalajara durante la última década. La normativa de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha ido endureciendo los protocolos en días de riesgo extremo, especialmente para evitar que incidentes mecánicos en el campo deriven en catástrofes medioambientales.
Este contexto histórico evidencia que el problema de la Sierra Norte trasciende la coyuntura del fuego actual. La conexión entre la despoblación, el abandono de los usos tradicionales del monte y el aumento del riesgo de incendios es una advertencia que técnicos y ayuntamientos rurales llevan años trasladando a las administraciones. La reclamación actual refleja una evolución clara en el discurso político y social de Guadalajara: el foco ya no se pone únicamente en la capacidad operativa de los medios de extinción, sino en la necesidad de invertir de forma estructural en los pueblos para garantizar la conservación del patrimonio natural mucho antes de que aparezcan las llamas.

