Izquierda Unida de Azuqueca de Henares ha exigido al Gobierno municipal explicaciones urgentes sobre la gestión del próximo Campamento de Verano. A escasas semanas de su inicio, los monitores que llevaban más de una década prestando el servicio han denunciado su cese repentino al decidir el Ayuntamiento ceder la actividad a una empresa externa. La coalición ha registrado una batería de preguntas para esclarecer el procedimiento administrativo utilizado, advirtiendo de posibles irregularidades en la contratación.

Claves de la denuncia
Ausencia de información oficial sobre la empresa adjudicataria y los criterios de valoración.
Posible vulneración de los principios de libre concurrencia de la Ley de Contratos del Sector Público.
Incertidumbre laboral para los monitores que reservaron su disponibilidad estival a petición del Ayuntamiento.
Riesgo de nulidad de las actuaciones administrativas si se confirman las infracciones legales.
El impacto laboral
La portavoz de la formación, María José Pérez Salazar, ha mostrado su preocupación por las consecuencias humanas de esta decisión. El Consistorio azudense mantuvo durante meses las expectativas de contratación de la plantilla habitual, lo que llevó a muchos de estos profesionales a rechazar otras ofertas de empleo. La externalización de última hora deja a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad extrema. Para Izquierda Unida, la medida supone una falta de respeto hacia quienes han garantizado el éxito del programa durante años y debilita la capacidad del Ayuntamiento para gestionar sus recursos directamente.
El contexto de externalizaciones
El archivo de liberaldecastilla.com refleja que la privatización de servicios municipales en Azuqueca de Henares es un foco de conflicto recurrente durante el último año. La oposición ha cuestionado de forma sistemática los procesos de contratación del equipo de Gobierno, alertando sobre una tendencia paulatina a delegar actividades públicas consolidadas en manos de empresas privadas. El conflicto del Campamento de Verano no es un caso aislado, sino que evidencia un cambio estructural en el modelo de gestión del municipio alcarreño, donde la subcontratación externa gana terreno frente a la consolidación del personal propio.

