El viceportavoz del Grupo Popular en la Diputación de Guadalajara, Javier del Río, ha exigido este 25 de junio la puesta en marcha inmediata del sistema de abastecimiento de agua potable para los municipios de Entrepeñas y Buendía. Durante una rueda de prensa, el también secretario de Política de Agua ha denunciado el estado de abandono de la tubería de Morillejo, una infraestructura clave terminada al 99% durante el gobierno de Mariano Rajoy, que lleva paralizada desde la llegada de Pedro Sánchez al Ejecutivo central.
El representante popular ha detallado que el bloqueo de esta instalación supone un despilfarro de decenas de millones de euros y deja a los vecinos de la cabecera del Tajo sin un suministro básico garantizado. La situación se ha tensado tras confirmarse en el pleno provincial de junio que el PSOE no instará al Gobierno de España a finalizar la obra, postura ratificada por el diputado socialista y alcalde de Sacedón, Pérez Torrecilla, quien reconoció desconocer la fecha de activación del servicio.

El agravio de los trasvases
Del Río ha trasladado el malestar de los habitantes de la comarca ante la constante salida de recursos hídricos hacia otras zonas sin respetar la prioridad de la cuenca cedente. En este sentido, ha interpelado directamente al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, cuestionando la celeridad política para impulsar la tubería manchega frente a la inacción que sufren Guadalajara y Cuenca.
Esta infraestructura manchega tiene como objetivo abastecer a 155.000 personas en la provincia de Ciudad Real, una cifra que equivale a toda la población sumada de Guadalajara capital, Azuqueca de Henares, Cabanillas del Campo y Alovera. El PP advierte que todo ese volumen hídrico saldrá de los embalses de Entrepeñas y Buendía, dejando a la provincia de origen sin infraestructuras para su propio desarrollo.
Evolución del conflicto hídrico
El bloqueo del abastecimiento en la cabecera del Tajo es un patrón recurrente en las hemerotecas de Liberal de Castilla. El archivo del último año documenta cómo los intentos de reactivar el proyecto de Morillejo han chocado sistemáticamente con el rechazo institucional, quedando registrados los bloqueos a las mociones presentadas tanto en el pleno de octubre del año pasado como en el reciente mes de mayo.
La trayectoria de este tema evidencia una fractura histórica en la gestión del agua regional. Mientras se aceleran las grandes canalizaciones para garantizar el suministro en la llanura manchega y el Levante, los municipios ribereños que albergan los pantanos siguen sufriendo el deterioro de unas instalaciones que debían estar funcionando desde principios de la década. Esta falta de ejecución consolida una reclamación histórica que subraya la desigualdad en el desarrollo de infraestructuras entre las distintas provincias de la comunidad.

