El municipio guadalajareño de Hita ha constituido este miércoles su primera Comisión Local de Seguridad, un despliegue sin precedentes motivado por los grandes retos logísticos de este verano. La subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos, y el alcalde de la localidad, Ignacio Ayuso, han copresidido una reunión técnica que busca anticipar los operativos de control de aforos y movilidad en el municipio.
La medida responde a la afluencia masiva de público que se espera en los próximos dos meses. Por un lado, la 64 edición del Festival Medieval de Hita, programada para los días 3, 4 y 5 de julio, prevé atraer a más de 10.000 personas durante su fin de semana central. Por otro, la localidad afronta el reto organizativo de ser uno de los puntos oficiales de observación para el esperado eclipse del 12 de agosto, fenómeno que congregará a unos 2.000 observadores adicionales.

Para gestionar este volumen de visitantes, la Comandancia de la Guardia Civil, Protección Civil y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha han diseñado un plan específico de actuación. Las administraciones centrarán sus esfuerzos operativos en garantizar la fluidez del tráfico, habilitar y vigilar zonas de estacionamiento, mantener la seguridad ciudadana y establecer canales directos de información al público para evitar colapsos en los accesos.
Del patrimonio literario al turismo astronómico
La creación de esta comisión de seguridad marca un punto de inflexión en la gestión de multitudes en la comarca. Tal y como ha documentado Liberal de Castilla en la cobertura de ediciones anteriores, el Festival Medieval de Hita, reconocido como el más antiguo de España y declarado Bien de Interés Cultural, lleva años consolidando sus cifras de asistencia, pero habitualmente se gestionaba con operativos de seguridad estandarizados.
La novedad que ha forzado esta coordinación institucional al más alto nivel es la irrupción del turismo astronómico. La logística para albergar a miles de personas pendientes del cielo durante el eclipse de agosto suma una presión inédita sobre los servicios del municipio en pleno ecuador del verano. Esta evolución en el calendario demuestra cómo la localidad alcarreña está ampliando su foco más allá de su tradicional legado cultural, obligando a las autoridades a elevar de manera oficial sus protocolos de planificación territorial y respuesta ante emergencias.

