La provincia de Guadalajara acaba de marcar un hito sin precedentes en su historia climática al vivir la primavera más cálida de toda su serie oficial de registros. Así lo han confirmado este martes el delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Castilla-La Mancha, Luis María Bañón, y el subdelegado del Gobierno, Carlos Ángel Devia, durante la presentación del balance estacional de este 2026. A nivel autonómico, la región despide la segunda primavera más calurosa desde 1961, igualando las cifras de 2017, al elevar los termómetros 1,6 grados por encima de la media habitual.
El principal responsable de esta anomalía térmica fue el mes de abril, catalogado por los expertos de AEMET como un periodo directamente extremo. El déficit de precipitaciones también ha marcado la estación, cerrando con apenas un 79 por ciento de la lluvia esperada. Las precipitaciones se concentraron casi en su totalidad durante un mes de marzo húmedo, dando paso a un bimestre de abril y mayo marcadamente seco en toda la comunidad autónoma.

Ante las puertas de un verano que ya muestra temperaturas inusualmente altas en este mes de junio, las autoridades han lanzado un mensaje urgente de prevención. Devia ha pedido a la ciudadanía extremar la vigilancia frente a los golpes de calor en personas mayores, niños y deportistas, mantener la precaución para evitar ahogamientos en zonas de baño y, muy especialmente, máxima responsabilidad individual frente al elevado riesgo de incendios forestales.
La consolidación de una alerta climática
Si revisamos la hemeroteca reciente de Liberal de Castilla, este récord absoluto en Guadalajara no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de extremos térmicos que venimos documentando mes a mes. Durante el último año, hemos cubierto cómo las anomalías de temperatura han dejado de ser la excepción para convertirse en la norma en nuestra región. De hecho, a nivel autonómico, esta primavera de 2026 solo se ha visto superada por la de 2023, un año que ya obligó a las administraciones a adelantar los dispositivos del plan INFOCAM debido a un calor asfixiante y prematuro.
La trayectoria climática que reflejan nuestros archivos locales coincide de pleno con la advertencia técnica lanzada hoy por la AEMET. Según los análisis expuestos por Bañón, la temperatura media en Castilla-La Mancha está subiendo a un ritmo de 0,35 grados por década. Esta evolución explica por qué los episodios de calor primaveral que documentábamos con sorpresa hace apenas un par de años ahora se ven superados por nuevos máximos históricos a nivel provincial.
El salto térmico que acaba de certificar Guadalajara ilustra a la perfección esta tendencia sostenida, transformando meses tradicionalmente de transición en una prolongación directa del verano. Las previsiones para los próximos meses mantienen este mismo patrón, perfilando un estío con temperaturas superiores a lo normal que exigirá a los vecinos de la región adaptar sus rutinas a una realidad climática cada vez más extrema.

