La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha inaugurado este viernes la trigésimo quinta edición del Maratón de los Cuentos en el Palacio del Infantado. Con la narración del relato “Centella, la llamita que tenía miedo”, el Ayuntamiento ha dado el pistoletazo de salida a 46 horas de tradición oral bajo el lema “Los cuentos nacieron del fuego”, buscando destacar el papel de las historias como elemento de convivencia ciudadana.
La programación continuará hasta el domingo con distintas actividades en las calles de la capital. Entre las citas principales destaca un espectáculo de fuego ritual programado para esta noche en la Plaza de España. Además, durante la jornada del sábado se desplegará el programa Monucuentos, una iniciativa que transformará diversas capillas, palacios y monumentos institucionales de Guadalajara en escenarios de narración para acercar el patrimonio local a familias y adultos.

Este año, el evento incorpora una novedad que amplía su impacto en la ciudad: el primer concurso de escaparates temáticos. El Consistorio ha promovido esta iniciativa para implicar al comercio local, logrando que los establecimientos de los distintos barrios decoren sus cristaleras con motivos inspirados en el mundo de los cuentos. La apertura institucional contó también con la tradicional intervención del exalcalde José María Bris, quien narró la segunda historia del día, acompañado por diversos tenientes de alcalde y concejales de la corporación.
De un patio renacentista a los escaparates de la ciudad
La evolución del Maratón de los Cuentos evidencia cómo Guadalajara ha consolidado su identidad en torno a la narración oral. Al consultar el archivo reciente de Liberal de Castilla, se observa una clara estrategia de expansión del evento. Mientras que las ediciones de los últimos años priorizaron la recuperación de la asistencia masiva al Palacio del Infantado tras las restricciones sanitarias, esta 35ª edición marca un paso más allá al integrar de manera oficial al tejido económico local.
La presencia ininterrumpida de José María Bris, bajo cuyo mandato nació la iniciativa hace 35 años, sirve de puente entre aquel primer experimento cultural y el formato actual. Lo que comenzó como un reto literario concentrado en un único edificio histórico ha evolucionado con el respaldo continuado del Ayuntamiento hasta convertirse en un evento transversal. Hoy, el maratón no solo llena de público los monumentos a través de Monucuentos, sino que utiliza los escaparates comerciales para asegurar que el ambiente festivo alcance todos los rincones de Guadalajara.

