El Gobierno de Castilla-La Mancha ha activado hoy en Guadalajara la Mesa Provincial del Conejo de Monte para frenar los severos daños que esta especie causa en los cultivos e infraestructuras locales. La principal medida adoptada es la ampliación drástica de la comarca de emergencia cinegética, que pasa de incluir 23 municipios a un total de 55, con especial atención a las zonas más castigadas del Corredor del Henares y el suroeste de la provincia.
Durante el encuentro celebrado este 26 de mayo, el viceconsejero de Medio Ambiente, José Almodóvar, y la delegada de la Junta en Guadalajara, Rosa María García, han confirmado que desde el 1 de enero se han capturado cerca de 123.000 ejemplares en el territorio provincial. Esta mesa reúne de forma estable a las administraciones, organizaciones agrarias como APAG y UPA, y colectivos de cazadores para aplicar sobre el terreno el Plan de Acción autonómico, dotado con casi cuatro millones de euros a nivel regional.

Para reforzar este control de fauna sobre el terreno, el Ejecutivo publicará el próximo mes una orden de ayudas económicas destinada directamente a los agricultores afectados. Estos fondos financiarán la instalación de protectores individuales y vallados colectivos en las explotaciones, mientras que los profesionales del campo podrán solicitar autorización para usar jaulas y trampas de captura dentro del marco legal.
Evolución del control cinegético
La constitución de este órgano provincial marca un paso decisivo en una crisis agraria que ha protagonizado las reivindicaciones del sector rural durante el último año. Tal y como ha venido documentando Liberal de Castilla, la sobrepoblación ha dejado de ser un contratiempo estacional para consolidarse como una amenaza estructural, lo que ya forzó el pasado 24 de abril la creación de una Mesa Regional para buscar soluciones de mayor calado.
El salto de 23 a 55 localidades en emergencia evidencia la rápida capacidad de expansión de las madrigueras, que encuentran en las zonas de seguridad de las grandes infraestructuras de la provincia un refugio habitual. Para superar las limitaciones de la caza tradicional, que se había mostrado insuficiente ante el volumen de la plaga, la estrategia actual integra herramientas profesionales antes excepcionales. Hoy, equipos especializados como los ECOFA de GEACAM actúan con hurones y capillos, mientras los agentes medioambientales realizan controles nocturnos con visores y rifles, trazando una evolución clara desde la queja agraria aislada hacia una intervención institucional coordinada.

