El envero se perfila en las variedades de provincias con mayor dilación como Cuenca y eso significa una vendimia más que próxima en La Mancha. Las uvas están (incluso desde hace una semana) “ya pintadas” en las provincias tradicionalmente más adelantadas (Ciudad Real, por ejemplo) lo que supone la cuenta atrás para la recogida de la uva.
Un periodo crucial para la maduración del fruto donde la planta inicia la acumulación de azúcares y el desarrollo de los compuestos aromáticos y fenólicos que determinarán la calidad final de los vinos. Es aquí cuando la climatología será fundamental para el equilibrio en los parámetros de calidad, como sostiene Juan Fuente, portavoz de la sectorial en cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, quien además “cree que la sanidad del fruto está garantizada” y solo queda esperar “sin atrevernos a decir cifras de cantidad porque nos podemos equivocar con la evolución del clima en este periodo de maduración”.

Preparativos de vendimia
Con el adelanto del envero, comienzan también a prepararse los protocolos de recogida en las bodegas, como confirma Luis Fernández, director técnico en Bodegas Puente de Rus. Para el también decano del Colegio Oficial de Enólogos de Castilla-La Mancha cree que “el ambiente de vendimia ya se está palpando y en cuestión de 15 días se arranque la vendimia”.
Tradicionalmente, municipios como Villarrubia de los Ojos o Tomelloso, en la provincia de Ciudad Real, han marcado el inicio de la campaña de la vendimia para variedades de ciclo temprano de maduración como la Chardonnay, Sauvignon Blanc o Moscatel, en blancas, así como y tempranillo o cencibel en tintas.
Una actividad que se prolongará posteriormente con el grueso de la recolección para el resto de variedades más autóctonas (Airén) durante los meses de septiembre y principios de octubre, cuando miles de hectáreas de viñedo volverán a convertirse en el epicentro de la actividad agrícola de la mayor superficie vitivinícola delimitada del mundo.
