El arte de los bolillos se resiste a desaparecer en Cuenca gracias al impulso de 22 aficionadas que acaban de constituir la asociación ‘La Fuente del Abanico’. El colectivo, que se reúne habitualmente en los Centros de Mayores Cuenca I y II, nace con un objetivo claro: garantizar la continuidad de esta tradición artesanal y atraer a las nuevas generaciones hacia una práctica que definen como un «yoga mental» ideal para desconectar y fomentar la concentración.
Para darse a conocer, la agrupación celebrará una jornada de puertas abiertas el próximo 13 de junio, coincidiendo con el Día Mundial de Tejer en Público. La cita tendrá lugar en horario de tarde en la Sala Iberia, espacio cedido por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Durante el evento, los asistentes podrán ver en directo cómo trabajan las bolilleras, contemplar sus obras y dar los primeros pasos en esta técnica, abierta a cualquier persona interesada sin importar su edad.

La delegada de la Junta en Cuenca, Marian López, ha respaldado oficialmente la creación de la entidad, destacando su papel fundamental en la conservación de la memoria y la identidad artesanal de la provincia. A medio plazo, ‘La Fuente del Abanico’ planea impartir talleres formativos y organizar un gran encuentro de bolillos que reúna en la capital conquense a aficionados de distintos puntos geográficos.
El impulso a los oficios tradicionales
La irrupción de esta nueva asociación encaja con la estrategia de revitalización de la artesanía local que hemos documentado en Liberal de Castilla durante el último año. La Sala Iberia se ha consolidado recientemente como el principal escaparate de la Junta para acercar las tradiciones al centro de Cuenca, albergando exposiciones y actividades interactivas.
Además, la intención de ‘La Fuente del Abanico’ de organizar un futuro encuentro de bolilleras recoge el testigo de otras concentraciones de encajeras que tradicionalmente han dinamizado varios municipios de la provincia. Con esta iniciativa, el colectivo da un paso al frente para centralizar y asentar la divulgación de este oficio histórico directamente en la capital, asegurando que el relevo generacional pase de las exhibiciones puntuales a una práctica continua.

