La provincia de Cuenca acumula diez meses consecutivos de descensos en sus exportaciones. Según los datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa correspondientes al primer cuatrimestre de 2026, las ventas al extranjero han caído un 28,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta situación, advertida por CEOE CEPYME Cuenca, se traduce en una facturación de 220,1 millones de euros, lo que supone 87 millones menos que en los mismos meses de 2025. La patronal conquense achaca este retroceso a la inestabilidad del panorama internacional y a una inflación sostenida que está mermando la competitividad de los productos locales en los mercados exteriores.

El impacto en la alimentación y las importaciones
El descenso generalizado se explica fundamentalmente por el tropiezo del sector de alimentos y bebidas, que representa el 75,5% del total de las ventas exteriores de la provincia. En los primeros cuatro meses del año, este motor económico vendió por valor de 166,3 millones de euros, sufriendo un duro retroceso del 23,4%. En claro contraste, los bienes de equipo han experimentado un crecimiento excepcional del 149,1%, alcanzando los 29 millones de euros. Paralelamente, las importaciones también han disminuido un 16,4%, situando el saldo comercial positivo de la provincia en 104,5 millones de euros, una cifra que representa una caída del 38,1% respecto al ejercicio anterior.
Evolución del comercio exterior conquense
El archivo histórico de Liberal de Castilla refleja cómo esta tendencia negativa rompe con la dinámica de crecimiento sostenido que el sector agroalimentario conquense había consolidado en ejercicios anteriores. Durante los últimos años, las empresas de alimentación y bebidas de Cuenca lograron posicionarse con fuerza en el mercado internacional, liderando ininterrumpidamente las cifras de exportación provincial y compensando las fluctuaciones del consumo interno. Sin embargo, la persistencia de la crisis inflacionaria y las tensiones comerciales globales han terminado por quebrar esta progresión histórica. Esta pérdida actual de competitividad plantea un desafío estructural para el tejido empresarial de Cuenca, que ahora enfrenta el reto de revertir una inercia negativa que se acerca al año de duración.

