Cruz Roja Guadalajara, en coordinación con el servicio de emergencias 112 de Castilla-La Mancha, ha mantenido activo un dispositivo logístico y sanitario para atender a las poblaciones desplazadas por los incendios forestales de La Mierla y Selas. Desde que se decretó el nivel 2 de alerta el pasado 16 de julio, las instalaciones del polideportivo municipal de Humanes se han utilizado como base principal de asistencia, dando cobijo a 193 personas de 18 localidades diferentes de la Sierra Norte.
La intervención comenzó de urgencia para refugiar a medio centenar de menores y 13 monitores que fueron evacuados de un campamento situado en Umbralejo. Ante el avance de las llamas y los nuevos desalojos preventivos, Cruz Roja preparó la instalación para albergar hasta 200 camas simultáneas, contando en todo momento con equipos de atención psicosocial, técnicos sanitarios y ambulancias de soporte vital básico.

Despliegue interprovincial y estado actual
La magnitud de la emergencia obligó a movilizar recursos adicionales y a establecer nuevos puntos de atención en la provincia:
Apoyo regional: Voluntarios y técnicos de las asambleas de Cruz Roja en Cuenca, Toledo y Albacete se desplazaron para reforzar los turnos y la logística.
Incendio de Selas: Se habilitó un segundo albergue con 120 plazas en el polideportivo de Molina de Aragón para atender a 116 vecinos de cinco localidades y se colaboró en el traslado de los usuarios de una residencia de mayores hacia Tartanedo.
Iniciativas de convivencia: Para reducir el impacto emocional del desalojo, los voluntarios instalaron una antena y una televisión en el refugio de Humanes que permitió a los evacuados ver y celebrar la final del Mundial de fútbol.
Regreso a los hogares: El dispositivo de Molina de Aragón ya ha sido desmontado por completo, mientras que en Humanes la cifra de albergados ha descendido a 56 personas, facilitando el retorno progresivo a municipios como San Andrés del Congosto, incluso acompañados de sus mascotas.
Hemeroteca: La consolidación de la asistencia humanitaria
Una revisión al archivo de liberaldecastilla.com sobre el histórico de incendios en nuestra región muestra cómo han evolucionado los protocolos de atención a los damnificados. En décadas pasadas, la acogida de los vecinos evacuados durante las grandes crisis forestales dependía casi en exclusiva de la improvisación ciudadana y de la apertura de los ayuntamientos limítrofes, sin una estructura de contención emocional definida.
El operativo desplegado estos días entre Humanes y Molina de Aragón evidencia la madurez de los Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE). La capacidad de sostener un campamento de 200 camas, integrar apoyo psicológico desde el primer minuto y coordinar medios de cuatro provincias distintas refleja un salto cualitativo. Esta evolución garantiza que el tiempo que los vecinos pasan fuera de sus casas transcurra con una atención digna y profesionalizada, reduciendo la incertidumbre mientras esperan que el fuego sea controlado.


