Aranda de Duero no es solo la sede de un festival; durante estos días, la ciudad entera se transforma en el propio festival. La 29ª edición del Sonorama Ribera volvió a demostrar este jueves su inigualable capacidad para convertir cada calle, terraza y plaza en un escenario al aire libre, congregando a miles de asistentes que abarrotaron la capital ribereña desde primera hora de la mañana.
Como dicta la tradición, el peregrinaje musical comenzó en la emblemática Plaza del Trigo (Vibra Mahou). Los encargados de inaugurar el pulso de la jornada fueron los chicos de Sobrezero, seguidos de un apoteósico directo de Calequi y Las Panteras. El magnetismo de estos últimos fue tal que el público, completamente entregado, acabó coreando al unísono: “¡Escenario principal!”. Un año más, esta plaza revalida su título como el oráculo infalible que consagra a las bandas emergentes del panorama nacional.
El retorno del hijo pródigo: Barry B desata la locura
Pero si hay un instante que define la esencia diurna del Sonorama, es el célebre concierto sorpresa. Antes de que cayera el telón del misterio, Antonio Linaje, alcalde de Aranda, y Javier Ajenjo, director de la cita, aprovecharon el inmenso altavoz del festival para lanzar un mensaje clave: la necesidad urgente de un tren directo que vertebre la comarca y potencie un territorio en constante ebullición.
Acto seguido, la plaza se vino literalmente abajo. Barry B, el profeta en su tierra al que todos conocen cariñosamente como «el Chato», irrumpió en las tablas confirmando los rumores que sobrevolaban Aranda. El artista local, hoy consagrado como una de las figuras más punteras de la música urbana y alternativa en España, se dio un auténtico baño de masas. La aparición estelar de Gara Durán terminó por elevar el concierto a la categoría de hito. No fue un simple recital; fue el abrazo multitudinario de todo un pueblo a uno de los suyos.
El ambiente festivo se ramificó por el resto del entramado urbano. La Plaza de la Sal acogió vibrantes sesiones de DJs, mientras que el Escenario Charco sopló las velas de su décimo aniversario consolidándose como el puente musical perfecto entre España y Latinoamérica.
40.000 almas vibran en El Picón con Rigoberta Bandini y Guitarricadelafuente
Con la caída del sol, la marea humana se desplazó al recinto de El Picón. Cerca de 40.000 personas se congregaron para disfrutar de un cartel donde la diversidad es la norma y la emoción, el único filtro.
Rigoberta Bandini firmó uno de los grandes hitos de la noche. En su esperado debut en el Sonorama, la catalana desplegó ese carisma arrollador que la ha encumbrado como figura insustituible del pop patrio. Por su parte, Guitarricadelafuente envolvió al respetable con una propuesta íntima, sensible y tremendamente auténtica, dejando claro que se encuentra en estado de gracia. Tampoco se quedó atrás Rusowsky, rompiendo esquemas con ese directo camaleónico que desafía cualquier etiqueta musical.
El músculo musical de la velada lo completó un abanico inagotable de géneros: desde el empuje urbano de RVFV, hasta el indie rock internacional de We Are Scientists, pasando por tótems como Nacho Vegas y la energía de Veintiuno, Karavana, Vera Fauna, Ramoncín o Los Vinagres, entre muchos otros.
Un viernes para seguir soñando
Lejos de bajar las revoluciones, Sonorama Ribera 2026 encamina un viernes de vértigo. Las calles volverán a llenarse de música en directo como preludio a una noche en El Picón liderada por Love of Lesbian, Carlos Ares, Sexy Zebras, Niña Polaca y Samuraï. Se sumarán también Ángel Stanich, Coti, Soleá Morente y Depresión Sonora, prometiendo otra madrugada para el recuerdo en la gran fiesta de la música española.


