El Consejo de Ministros ha aprobado este martes, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), el real decreto que desarrolla la Red Nacional de Vías Pecuarias, una norma destinada a reforzar la protección jurídica de 11.393 kilómetros de trazados de dominio público y blindar su continuidad territorial en toda España.
La regulación desarrolla los mandatos de la Ley 3/1995 para identificar con precisión cartográfica las grandes cañadas reales, los itinerarios tradicionales de la ganadería extensiva y los pasos limítrofes entre comunidades autónomas.

Coordinación con Catastro y freno a las intrusiones ilegales
El nuevo marco legal establece instrumentos para blindar estos terrenos frente a usurpaciones, roturaciones u ocupaciones no autorizadas, articulando mecanismos para actualizar los trazados y cruzarlos con el Catastro y el Registro de la Propiedad.
Toda la cartografía digital, resoluciones de deslinde y expedientes de clasificación se integrarán en el Inventario Español del Patrimonio Natural y en el Banco de Datos de la Naturaleza.
De forma paralela, el Ejecutivo central ha creado el Fondo Documental de Vías Pecuarias, un archivo que centralizará planos históricos, antecedentes registrales y actos administrativos para facilitar la consulta técnica y ciudadana.
Creación de un Comité Nacional y competencias autonómicas
Para armonizar la gestión de los tramos que discurren entre regiones, la norma prevé la redacción del Programa de Acción de la Red Nacional y la creación del Comité de Vías Pecuarias como órgano colegiado de cooperación entre administraciones.
La Administración General del Estado asumirá las labores de definición, coordinación general y difusión pública, mientras que las comunidades autónomas conservarán íntegras sus competencias de gestión ordinaria, deslinde, clasificación y amojonamiento dentro de sus términos territoriales.
Corredores de biodiversidad, cortafuegos y ecoturismo
El texto vincula la conservación de estos caminos ganaderos a la preservación de la trashumancia, reconocida en 2023 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, salvaguardando además el tránsito de rebaños y las razas autóctonas.
Junto a su función primaria pecuaria, las vías mantendrán su papel como barreras naturales y discontinuidades del paisaje útiles para prevenir incendios forestales, permitiendo usos complementarios regulados como el senderismo o el ecoturismo sin perjudicar el paso del ganado.

