La consejera de Igualdad, Sara Simón, ha asistido este viernes al primer concierto del décimo aniversario del Festival de la Lavanda, celebrado en los campos de las pedanías de Malacuera y Olmeda del Extremo, en el municipio de Brihuega (Guadalajara). Durante el evento, el Gobierno regional ha puesto en valor el impacto económico, turístico, social y medioambiental de este cultivo, que ha posicionado a Castilla-La Mancha como un referente en su procesamiento.

Simón ha hecho especial hincapié en el papel fundamental de las mujeres en la transformación de la lavanda en productos derivados. Esta actividad profesional se ha consolidado como una oportunidad económica clave para la comarca, sirviendo como herramienta directa para fijar población y dinamizar el entorno rural. En la visita también han participado la directora del Instituto de la Mujer, Teresa López, junto a las delegadas provinciales de Economía, Empresas y Empleo, Susana Blas, y de Administraciones Públicas, Sonsoles Rico.
Hemeroteca y evolución
A lo largo de su primera década de historia, el Festival de la Lavanda ha cambiado por completo el tejido socioeconómico de la Alcarria. Revisando el archivo de Liberal de Castilla, se observa cómo la introducción masiva de plantas aromáticas en la región comenzó como un complemento a la agricultura tradicional, buscando nuevas vías de rentabilidad para el campo de Guadalajara.
Lo que en sus inicios fue una apuesta netamente agrícola, ha evolucionado año tras año hasta generar una industria propia en torno a sus derivados. La actualidad conecta directamente con este recorrido: el éxito actual del festival no se entiende sin esa transición histórica donde la implicación del emprendimiento local, y en especial el tejido productivo femenino, logró transformar el mero atractivo paisajístico en un motor industrial y turístico permanente para los pueblos de la provincia.

