El dron. Vídeo

Para llegar al Mirador de las Librerías, llamado así porque la vista nos enseña un roquedo en forma de lascas estratificadas en la dehesa de Los Olmos, en el hundimiento que aprovecha el río Trabaque para descolgarse, el asunto es facilísimo porque hay páginas y páginas en la web que se encargan de publicitarlo.

Nosotros lo hicimos por el carril que sale, a la izquierda, unos cien metros antes del desvío a El Hosquillo. La cosa pintaba mal. Muy mal. La nieve había tirado un montón de árboles y, aunque las motosierras habían despejado la ruta, quedaba la parte de las profundas rodadas que, sí o sí, supuso un auténtico infierno.

Llegamos a Los Olmos que, en realidad, se trata de siete fincas agrupadas en dos: el Rincón de los Olmos y la Muela de Pancrudo cuyos propietarios eran los Nieto Lledó. Una finca pretendida por el pueblo de Las Majadas a la que pusieron precio: 200.000 pesetas con rebaja de 25.000 si la cantidad era pagada en treinta días.

Lo que pasaron los habitantes del pueblo se sabe, sí. Lo cuenta Anastasio Martínez en su libro “Las Majadas, puerta de la Serranía”. Hipotecan sus viviendas y solicitan que adelanten los aprovechamientos por lo que, Julián Serrano, el secretario, viaja a Madrid aunque regresa casi de vacío. Menos mal que la empresa Marcor, además de quedarse con la subasta de los dos años, adelanta 146.699 pesetas y que, los propietarios, los Nieto, prestan las 60.000 que faltaban y, otra vez, Marcor, que adelanta el pico: 47.162,50.

El alcalde era Anastasio Miota (el tío Anastasio) y ya, conseguida la finca por todos los vecinos, Pablo Gil, el primer guarda, se fue a vivir a Los Olmos ganando 3 pesetas diarias, admisión de 60 cabezas de menor y 4 de mayor, con disfrute del huerto, de la casa y de toda la leña que fuera necesaria. A Pablo le sucedieron, después, Ovidio Arcos y Marcelino Carrasco.

La primera corta, de 1.565 pinos, se hizo en el año 1949 a 75 pesetas árbol sin contar los robles que talaron para hacer carbón. El rematante fue Tomás Cubells. Fue la mejor compra que el pueblo, Las Majadas, hizo en su historia.

Fotografía del vuelo