La Confederación de Empresarios de Cuenca (CEOE CEPYME) ha emitido una circular urgente para advertir a sus asociados sobre las recientes modificaciones en la Ordenanza Fiscal número 4. Esta normativa, que regula el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) en la capital conquense, entró en vigor el pasado 30 de abril. La actualización introduce un mayor control tributario por parte del Ayuntamiento, pero también abre un nuevo abanico de bonificaciones fiscales diseñadas para aliviar los costes empresariales.
El objetivo de la patronal es garantizar que los negocios locales conozcan los detalles técnicos de esta modificación y puedan solicitar las deducciones antes de iniciar nuevos proyectos. Según detalla el consistorio, el cambio amplía el ámbito de aplicación del impuesto. Ahora se incluyen de forma explícita las obras amparadas en actos administrativos y aquellas ejecutadas en la vía pública, lo que se traduce en una base tributaria más exhaustiva.

Para equilibrar esta normativa, la ordenanza despliega una serie de exenciones. Quedan exentas del pago todas las obras de titularidad estatal, autonómica o local destinadas a infraestructuras públicas, como carreteras o redes de saneamiento. Para el tejido privado, las bonificaciones varían según el impacto social y económico de la intervención:
Alcanzan hasta el 95% por el fomento del empleo, aplicándose progresivamente si se contrata personal a jornada completa por al menos dos años.
Comienzan en un 25% para contrataciones de uno a cinco trabajadores y llegan al tope del 95% si superan los cien empleados.
Fijan un descuento del 40% para intervenciones de conservación y rehabilitación en el Casco Antiguo, siempre que eviten la demolición o reestructuración total.
Establecen rebajas de entre el 30% y el 95% para proyectos enfocados en la eficiencia energética y el aprovechamiento de energía solar.
Bonifican hasta un 90% las mejoras de accesibilidad y habitabilidad para personas con discapacidad en inmuebles residenciales.
La legislación clarifica además la figura del sujeto pasivo. A partir de ahora, tendrá que pagar el impuesto la persona física o jurídica que asuma el coste real de la obra, independientemente de quién sea el propietario del inmueble. Para acceder a cualquier rebaja fiscal, la empresa debe estar al corriente de sus obligaciones tributarias, presentar una solicitud formal y ejecutar la obra tal como fue aprobada.
Evolución de la presión fiscal
La revisión de este impuesto no surge de forma aislada en el panorama municipal. El análisis del archivo de Liberal de Castilla durante el último año muestra que la presión fiscal ha sido el principal caballo de batalla de CEOE CEPYME Cuenca. En meses anteriores, la Confederación ha exigido reiteradamente a las administraciones locales herramientas eficaces para combatir los altos costes operativos que lastran al empresariado conquense.
Estas modificaciones en la ordenanza del ICIO conectan directamente con esa trayectoria de reivindicaciones. Al vincular el ahorro en impuestos a la creación de puestos de trabajo estables y a la modernización energética, el Ayuntamiento da respuesta a las demandas históricas de la patronal para reactivar el sector de la construcción. El tejido empresarial de Cuenca dispone ahora de un mecanismo legal claro para abaratar sus reformas, consolidando el esfuerzo de la CEOE por transformar la presión institucional en incentivos económicos reales.

