Un incendio forestal de nivel 2 declarado este martes en el término municipal de Selas mantiene un frente activo que ya ha calcinado una superficie estimada de 1.700 hectáreas de arbolado. La rápida evolución de las llamas ha obligado a los servicios de emergencia a evacuar de forma preventiva seis núcleos urbanos cercanos para garantizar la seguridad de los vecinos.

El fuego fue detectado a las 12:34 horas gracias a la alerta telefónica de un particular. Hasta el momento, las labores de control y extinción siguen su curso, mientras que la causa que originó las llamas permanece sin especificar a la espera de la resolución definitiva del expediente de investigación.
Despliegue de medios en la zona
Desde que se dio el primer aviso, el dispositivo ha movilizado a un total de 160 personas y 42 medios. Ha destacado especialmente la fuerte intervención aérea inicial, con 21 medios destinados a intentar frenar el avance del fuego desde el cielo en las zonas de más difícil acceso.
En estos momentos, los trabajos continúan sobre el terreno con un equipo de 83 efectivos. Este dispositivo de guardia está apoyado por 12 medios terrestres y 13 medios aéreos que siguen descargando agua sobre la masa forestal afectada.
Memoria histórica frente a las llamas
La comarca del Señorío de Molina y las zonas limítrofes guardan un doloroso recuerdo en la hemeroteca de la provincia. El archivo de Liberal de Castilla documenta cómo esta misma área geográfica sufrió en julio de 2005 el devastador incendio de Riba de Saelices, a escasos kilómetros del actual foco en Selas. Aquella tragedia forestal marcó un antes y un después en la región, obligando a replantear por completo la gestión y los tiempos de respuesta ante el fuego.
Esta recurrencia de emergencias en la masa forestal de la provincia explica la contundencia del despliegue actual. A diferencia de las intervenciones del pasado, la rápida movilización de más de una veintena de aeronaves en apenas unas horas y la decisión de evacuar preventivamente a la población de forma inmediata demuestran la evolución de los protocolos de seguridad. Hoy, la prioridad absoluta sigue siendo proteger los núcleos habitados mientras se trabaja a destajo para confinar el perímetro.
