La Confederación de Empresarios de Cuenca (CEOE CEPYME Cuenca) ha reclamado que la inminente revisión de las directrices europeas sobre concentraciones empresariales garantice la supervivencia de los pequeños negocios locales. En una provincia donde la inmensa mayoría del tejido productivo está formado por empresas de menos de diez trabajadores, la patronal considera prioritario evitar que las nuevas normativas perjudiquen a las micropymes frente a los grandes grupos corporativos. La advertencia surge tras la sesión de trabajo mantenida entre el presidente nacional de CEOE, Antonio Garamendi, y la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera.
Durante este encuentro, los representantes empresariales debatieron la urgencia de actualizar unas guías de fusiones que llevan más de dos décadas en vigor. Las normas de concentración regulan cómo y cuándo las grandes corporaciones pueden unirse o absorber a otras compañías dentro del mercado único. Los empresarios conquenses insisten en que el nuevo contexto económico y tecnológico debe apostar por un modelo diversificado que no asfixie a los actores más pequeños de la cadena de valor.

Las peticiones de CEOE CEPYME Cuenca para el rediseño de esta normativa incluyen:
El marco legal debe respetar la complementariedad estructural entre grandes multinacionales y negocios locales.
Las instituciones europeas necesitan blindar el espacio de mercado de las empresas con menos de diez trabajadores.
Los reguladores tienen que valorar el peso social y la aportación en sostenibilidad de las pymes al evaluar fusiones.
Archivo y evolución empresarial
Revisando la hemeroteca de Liberal de Castilla, la defensa del tejido empresarial frente a normativas macroeconómicas ha sido una constante en la provincia. Durante los últimos años, CEOE CEPYME Cuenca ha liderado numerosas iniciativas para visibilizar la vulnerabilidad de sus micropymes. Hasta hace poco, estos esfuerzos se centraban casi exclusivamente en reclamar una fiscalidad diferenciada para combatir la despoblación y en la captación de ayudas directas para el entorno rural.
Esta nueva advertencia dirigida a las autoridades de Bruselas marca una evolución significativa en la estrategia de supervivencia del empresariado local. El foco ya no se limita a pedir apoyo a las administraciones nacionales o autonómicas, sino que busca intervenir en la arquitectura legal del mercado europeo. Al exigir que las leyes antimonopolio contemplen la realidad de una provincia sin grandes polos industriales, se pretende proteger el ecosistema local antes de que las reglas de competencia entren en vigor y concentren el poder en unas pocas corporaciones.

