La Policía Nacional ha desarticulado una organización itinerante que utilizaba pequeños hostales y viviendas vacacionales de la provincia de Guadalajara como escondite de seguridad para cometer robos. La operación ha culminado con 13 detenidos, uno de ellos arrestado en territorio alcarreño, y el ingreso en prisión de ocho implicados. La red, que estaba siendo investigada desde diciembre de 2025, elegía enclaves rurales discretos de la provincia para evitar el control policial y ocultar los vehículos de alquiler con los que se desplazaban para asaltar viviendas en ciudades como Guadalajara, Madrid o Valencia.

El grupo criminal mantenía un reparto de tareas muy especializado para asegurar el éxito de sus campañas:
Una célula de origen georgiano ejecutaba los asaltos tras vigilar exhaustivamente los inmuebles.
Empleaban la técnica del hilo de pegamento en las puertas durante los periodos vacacionales para confirmar que los dueños no estaban en casa.
Una rama española recibía el botín para fundirlo y venderlo a través de dos establecimientos en Madrid y Valencia.
Los agentes efectuaron dos registros simultáneos en Guadalajara, donde intervinieron joyas, lingotes de oro, relojes de alta gama y herramientas de apertura.
Evolución de la delincuencia itinerante
La elección de la provincia como base de operaciones confirma un patrón delictivo creciente. Durante el último año, las páginas de liberaldecastilla.com han documentado diversas alertas vecinales e intervenciones policiales relacionadas con el aumento de robos en zonas rurales y residenciales del Corredor del Henares y la Campiña. Las noticias de los últimos meses ya reflejaban la preocupación por grupos organizados que aprovechaban la buena conexión por autovía y la tranquilidad de los pueblos pequeños para operar con impunidad.
La caída de esta banda explica precisamente esta evolución operativa. Los delincuentes itinerantes han dejado de residir en los grandes núcleos urbanos donde cometen los asaltos para buscar el anonimato que ofrece el entorno rural de Guadalajara. Además de usar estas casas de seguridad para sus propias campañas, la red desarticulada actuaba como estructura logística para acoger a otros ladrones extranjeros que viajaban a España temporalmente para delinquir.

