Las empresas de la provincia de Cuenca han visto cómo sus ventas al exterior se reducían drásticamente durante los tres primeros meses de 2026. Según los últimos datos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa analizados por CEOE CEPYME Cuenca, las exportaciones han caído un 29,1% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta situación responde de forma directa a la inestabilidad del panorama internacional, que sigue lastrando la capacidad comercial del tejido empresarial conquense.
Entre enero y marzo, las ventas a otros países alcanzaron los 168,2 millones de euros, lo que supone una pérdida de 69,2 millones respecto a los primeros meses de 2025. El sector más afectado por este retroceso es el motor tradicional de la provincia: los alimentos y bebidas. Esta rama de actividad, que representa el 75,5% de las exportaciones totales, ha experimentado una fuerte bajada del 23,9%, situando su volumen de negocio exterior en 126,9 millones de euros.

El segundo sector con mayor peso exportador en la provincia son los bienes de equipo, que generaron 20,4 millones de euros y abarcan un 12,1% del total. El Departamento Económico de la Confederación de Empresarios ha mostrado su preocupación por esta tendencia sostenida, ya que solo en el mes de marzo se registró una caída del 18,4%. Con este último dato mensual, Cuenca encadena ya nueve meses consecutivos de resultados comerciales negativos.
Este contexto de convulsión global también repercute directamente en las importaciones. Las compras de productos extranjeros desde Cuenca descendieron un 19,4%, hasta quedarse en los 84,5 millones de euros. A pesar de esta doble bajada en los flujos comerciales, la balanza de la provincia mantiene un saldo positivo de 83,7 millones de euros, aunque este margen de beneficio se ha reducido casi un 37% en apenas un año.
Un cambio de ciclo para el comercio conquense
Esta racha de nueve meses consecutivos a la baja confirma un cambio de ciclo significativo para la economía provincial. Al consultar la hemeroteca de Liberal de Castilla sobre el rendimiento comercial del último año, se evidencia que el sector agroalimentario conquense venía de una etapa de fuerte pujanza en el exterior. Hasta mediados de 2025, la apertura hacia nuevos mercados funcionaba como un bloque sólido para esquivar las dificultades de consumo a nivel nacional.
El punto de inflexión coincide con el verano del año pasado. Desde ese momento, el enfriamiento de los mercados internacionales y la incertidumbre geopolítica frenaron en seco la trayectoria ascendente que la industria agroalimentaria local había logrado consolidar. Este contraste entre los picos de 2025 y el retroceso actual del 30% demuestra la alta sensibilidad de la economía conquense a las dinámicas globales, obligando a las empresas a redoblar esfuerzos para no perder el terreno conquistado fuera de nuestras fronteras.

