El salón de actos del nuevo Hospital Universitario de Cuenca ha acogido por primera vez el homenaje a los 102 profesionales del Área Integrada que alcanzaron su jubilación a lo largo de 2025. El evento, cargado de emoción, ha servido para agradecer el compromiso de estos trabajadores no solo en el ámbito hospitalario, sino en la extensa red de 32 centros de salud y 244 consultorios locales que vertebran la asistencia en la provincia.
Durante la jornada, el gerente del Área Integrada, José Antonio Ballesteros, subrayó el legado humano de los sanitarios salientes e instó a las nuevas incorporaciones a no perder «el alma con la que se gestó y creció» el sistema de salud conquense. Como muestra de agradecimiento, los homenajeados recibieron un recuerdo conmemorativo y una flor donada por la Asociación de Personas Afectadas por Encefalomielitis Miálgica y Sensibilización Química Múltiple (SFC-SQM) de Castilla-La Mancha, un gesto dirigido a dar visibilidad a quienes conviven con estas enfermedades.

Las voces de la experiencia estuvieron representadas por dos figuras clave. Salvador Segura, médico de Familia y actual secretario del Colegio de Médicos de Cuenca, aprovechó su intervención para pedir a los gestores que cuiden de los facultativos más jóvenes. Por su parte, Isabel Zafra Salmerón, integrante de la primera promoción de Diplomados en Enfermería de Cuenca, destacó la singularidad de este grupo de jubilados, ya que han tenido el privilegio y la responsabilidad de vivir el cierre del antiguo Virgen de la Luz y la puesta en marcha del nuevo hospital. El homenaje se cerró con las actuaciones musicales de Silvia Martínez al violín, Raquel Valero al violonchelo y la voz de Irene Munera, terapeuta ocupacional de la Gerencia.
El cierre de un ciclo histórico para la sanidad conquense
Al repasar la hemeroteca reciente de Liberal de Castilla, esta despedida cobra una dimensión mucho mayor para la provincia. Durante el último año, la actualidad informativa local ha estado marcada por la compleja mudanza y el traslado progresivo de consultas, quirófanos y pacientes hacia el nuevo Hospital Universitario.
En este contexto, los 102 trabajadores que hoy se retiran representan a la auténtica generación puente de Cuenca. Son los profesionales que sostuvieron el sistema durante las épocas de mayor desgaste en el histórico Virgen de la Luz y quienes, con su esfuerzo final, han facilitado la transición tecnológica y operativa hacia el nuevo complejo sanitario. Su jubilación certifica el fin de una etapa y materializa el relevo generacional de una sanidad pública que ahora arranca su andadura en unas instalaciones completamente renovadas.

