El Gobierno de Castilla-La Mancha ha desactivado a las 10:00 horas de este lunes el Plan Específico ante el Riesgo por Fenómenos Meteorológicos Adversos (METEOCAM) en la provincia de Cuenca y en Toledo. La medida se adopta tras remitir las tormentas del fin de semana y constatar una evolución favorable, según los informes de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Durante la vigencia del operativo autonómico, el Servicio de Emergencias 1-1-2 ha coordinado 63 sucesos en las cuatro provincias afectadas. Cuenca y Toledo han encabezado el balance regional con 23 avisos cada una, por delante de Albacete, con diez, y Ciudad Real, con siete. En el conjunto de las incidencias atendidas han predominado balsas de agua en calles y calzadas, desprendimientos de ramas y piedras, cables caídos con afección al suministro de luz o telefonía y retenciones puntuales de tráfico. Fuera de territorio conquense, el episodio más comprometido tuvo lugar la tarde del domingo en Urda (Toledo), donde los bomberos rescataron a ocupantes de dos vehículos alcanzados por la crecida de agua.
La desactivación en Cuenca se produce después de un fin de semana marcado por precipitaciones que movilizaron de urgencia a bomberos y Policía Local en la capital, con balsas de agua en Fuente del Oro, cortes en el paso inferior de la calle Orégano, desprendimientos en la plaza de la Hispanidad y desatascos en colectivos de Cañadillas. Este cierre enlaza con el episodio de principios de octubre, cuando el paso sucesivo de frentes atlánticos mantuvo seis jornadas de dispositivo y acumuló 69 incidencias en la provincia.
El protocolo de emergencias continúa vigente en fase de alerta en Albacete y Ciudad Real, donde la AEMET mantiene avisos de nivel amarillo por tormentas y lluvias de hasta 30 litros por metro cuadrado en Alcaraz, Segura y Sierra de Alcudia. En territorio conquense no quedan avisos activos y los servicios municipales dan por normalizada la red viaria.

