La Federación de Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC) de UGT ha denunciado la paralización de la negociación colectiva en el sector de la hostelería de Castilla-La Mancha. La situación castiga de forma directa a Cuenca, provincia que aglutina el mayor volumen de trabajadores junto a Toledo y que acumula varios años sin renovar su acuerdo laboral. En la otra cara de la moneda se sitúan los profesionales de Guadalajara, quienes mantienen sus condiciones reguladas y aseguradas hasta diciembre de 2026.
Ana González, secretaria general de la federación regional, señala que la ausencia de un marco actualizado agrava la precariedad de los casi 35.000 empleados del sector en la comunidad autónoma. El sindicato pone el foco en la proliferación de jornadas parciales falsas en los establecimientos. Bajo esta práctica, el personal se ve obligado a trabajar a tiempo completo o por encima de lo pactado, cobrando y cotizando de forma irregular por las horas restantes.

Trabajo no remunerado en festivos
La organización sindical destaca que la hostelería es uno de los sectores donde más se ocultan y menos se abonan las horas extraordinarias. Una de las reclamaciones principales es que el trabajo durante los fines de semana y los días festivos deje de remunerarse con la misma tarifa que un día laborable ordinario. UGT advierte que la única vía para solucionar el actual problema de puestos vacantes es sentarse a negociar para dignificar la profesión.
Para desencallar el conflicto, exigen a la patronal un aumento de las retribuciones y una reducción efectiva de la jornada laboral. Las demandas en las mesas de negociación también incluyen la reducción de la temporalidad y la aplicación de medidas reales que permitan la conciliación familiar de las plantillas.
Evolución del conflicto laboral
El estancamiento en la actualización de las condiciones laborales de la hostelería conquense responde a un problema estructural prolongado. Los registros del archivo de Liberal de Castilla muestran cómo las posturas entre sindicatos y patronal llevan paralizadas varios ejercicios, dejando a la provincia en una clara desventaja frente a territorios vecinos. Esta brecha interprovincial evidencia un desarrollo laboral a dos velocidades dentro de la misma región.
Mientras Guadalajara o Ciudad Real han consolidado un marco que garantiza la paz social a medio plazo, la falta de consenso en Cuenca lastra la capacidad de retención de talento local. Comprender esta desigualdad histórica explica la constante fuga de profesionales cualificados y perpetúa un escenario de reclamaciones recurrentes que, año tras año, impide la profesionalización definitiva del tejido hostelero local.

