El Grupo de Desarrollo Rural (GDR) Molina de Aragón – Alto Tajo y CaixaBank han seleccionado cuatro proyectos empresariales en su reciente convocatoria de emprendimiento rural. Las iniciativas, ubicadas en pequeños municipios de la provincia de Guadalajara, recibirán una inyección económica de 1.000 euros cada una y el pase directo a la fase nacional del programa ‘Tierra de Oportunidades’. El jurado ha valorado la capacidad de crecimiento, la generación de empleo y la innovación de estas candidaturas frente al reto demográfico del territorio.

Los proyectos galardonados que representarán a la comarca a nivel nacional en el reto formativo junto a la empresa social Rural Talent son:
Silvia Pavón Clemente con A-Mar Creaciones (Setiles), un taller de costura creativa y personalización que dinamiza la economía local mediante la artesanía y la impartición de cursos.
Emilie Oliver al frente de Sabor del Pueblo (Tordellego), una iniciativa gastronómica de circuitos cortos basada en pizzas artesanales y platos elaborados con ingredientes de huerto propio.
Judith Iturbe Delgado con La Balluca Cerveza Artesana (Milmarcos), la microcervecera más pequeña de España, que combina la producción de cerveza slow food con actividades de turismo sostenible.
Alejandro Herranz Julve con Agro Rivera (Tordellego), quien representa el relevo generacional mediante una explotación agrícola moderna y eficiente dedicada al cultivo de cereal.
Evolución del emprendimiento en el Señorío de Molina
El archivo histórico de Liberal de Castilla ilustra un cambio de tendencia evidente en el tejido económico del Alto Tajo durante la última década. Tradicionalmente, los fondos y reconocimientos al desarrollo rural en esta comarca se destinaban casi en exclusiva a sostener la agricultura extensiva y la ganadería tradicional. Hoy, el mapa del emprendimiento local muestra una estrategia de supervivencia mucho más diversificada.
La consolidación de estas cuatro iniciativas demuestra que el futuro económico de la zona pasa por sumar valor añadido a los recursos propios. Mientras que proyectos como Agro Rivera aseguran que el campo siga siendo una opción de futuro para los jóvenes, la aparición de microempresas que apuestan por la economía circular, el turismo experiencial y la artesanía de proximidad refleja una transformación estructural. Estos nuevos modelos de negocio, impulsados en gran medida por el emprendimiento femenino, no solo generan empleo de forma aislada, sino que crean redes de colaboración local y ayudan a fijar población en pueblos que buscan alternativas reales a la despoblación.

