La evolución del incendio forestal originado en La Mierla mantiene el Nivel 2 de emergencia y ha obligado a tomar nuevas medidas drásticas de protección ciudadana durante las últimas horas. Las autoridades han ordenado el confinamiento estricto de las poblaciones de Almiruete y Palancares, instruyendo a todos los vecinos a permanecer en el interior de los edificios y mantener cerradas puertas y ventanas para evitar la intoxicación por humo. Estas dos localidades se suman a la zona del embalse de Beleña, que ya se encontraba bajo esta misma restricción perimetral.
Paralelamente, el avance de las llamas por la masa arbolada ha forzado a actualizar la lista de municipios desalojados. A los vecinos de La Mierla y a los menores del campamento de Umbralejo, evacuados durante la tarde de ayer, se suma ahora la población de Muriel, que pasa de estar confinada a ser evacuada por completo.

El fuego, detectado originalmente a las 13:55 horas del 16 de julio por un vigilante fijo, exige un esfuerzo técnico y humano sin precedentes recientes en la zona. A primera hora de esta mañana, combaten el siniestro sobre el terreno 171 profesionales apoyados por 22 medios terrestres y de coordinación, a la espera de que la visibilidad y las condiciones permitan la reincorporación de los medios aéreos. En el cómputo global de la emergencia, el operativo ha llegado a desplegar a 336 personas y 70 medios, incluyendo 17 aeronaves, para tratar de contener el perímetro.
Estrategias de protección civil
Consultando la hemeroteca de Liberal de Castilla sobre la gestión de grandes incendios en la comarca de la Arquitectura Negra, la combinación simultánea de órdenes de confinamiento y evacuación responde a un protocolo técnico muy definido. Históricamente, la orografía de la Sierra Norte de Guadalajara impone retos severos para el movimiento masivo de personas a través de sus estrechas carreteras comarcales.
La doctrina actual del operativo diferencia claramente el tipo de riesgo para aplicar una medida u otra. La evacuación de La Mierla o Muriel se ejecuta cuando el avance del frente de llamas o la carga térmica amenazan directamente las viviendas. Por el contrario, el confinamiento decretado hoy para Almiruete y Palancares busca proteger las vías respiratorias de la población frente a columnas de humo densas y cambios erráticos del viento. Encerrar a los vecinos en sus casas evita colapsar las vías de comunicación, garantizando que el medio centenar de camiones y vehículos pesados de extinción puedan transitar libremente hacia la zona cero del fuego.

