El Centro Penitenciario de Cuenca ha recuperado la plena operatividad tras la finalización de sus obras de remodelación integral, unos trabajos que se han prolongado durante dos años y han supuesto un desembolso global de 5,5 millones de euros. La culminación de la intervención permite el retorno progresivo de la población reclusa que permanecía reubicada temporalmente en otras instalaciones penitenciarias, proceso que quedará completado a lo largo de esta semana.

El proyecto de modernización se articuló en dos fases diferenciadas. La primera actuación se centró en la rehabilitación térmica y la eficiencia energética del complejo mediante la renovación y aislamiento de cubiertas, fachadas y ventanales. La segunda etapa abordó el incremento de la seguridad perimetral, la actualización de las zonas comunes y la remodelación de las celdas, dotándolas de duchas individuales y suprimiendo las antiguas duchas colectivas.
La financiación de la rama energética se canalizó a través de las partidas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno central, mientras que las obras correspondientes al perímetro de seguridad, habitabilidad y celdas fueron sufragadas directamente por el Ministerio del Interior mediante la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.
Modernización del ámbito penitenciario en la capital
La conclusión de esta remodelación arquitectónica coincide con un periodo de renovación directiva en la prisión conquense, encabezada desde mayo de 2026 por Jesús Martín tras el relevo de Jesús Javier Mora al frente de la institución.
La modernización del centro penitenciario complementa el peso que ha adquirido la capital en la estructura estatal de prisiones con la actividad del Centro Nacional de Estudios Penitenciarios, sede formativa por la que han pasado miles de funcionarios y especialistas desde su puesta en marcha, reforzando la vinculación de la ciudad con la gestión penitenciaria en España.

