La artista mallorquina ofreció un concierto marcado por la cercanía con el público
El Recinto Ferial de Cabanillas del Campo vivió en la noche de este viernes 24 de julio una de esas citas capaces de reunir bajo un mismo escenario a varias generaciones. Chenoa, una de las artistas más queridas y reconocibles del pop español, llenó prácticamente el recinto con un concierto que confirmó por qué, 25 años después de irrumpir en la primera edición de Operación Triunfo, sigue manteniendo intacta su conexión con el público.
La actuación arrancó con puntualidad a las 23:30 h. Sin apenas preámbulos, la cantante apareció sobre el escenario envuelta en un llamativo corsé y unos amplios pantalones rojos, un vestuario elegante y vistoso que acompañó a su una energía inagotable. A sus 51 años Chenoa exhibió una extraordinaria forma física, bailando prácticamente durante toda la actuación y demostrando que continúa siendo una artista de poderoso magnetismo.

La puesta en escena, con un espectacular despliegue de luces, color y efectos visuales, acompañó una actuación construida sobre la solidez de su banda de músicos. Batería, guitarra, bajo y teclados forman un cuarteto veterano, de sonido eminentemente rockero y enorme profesionalidad, siempre al servicio de la voz protagonista, aportando fuerza y elegancia a un repertorio que recorrió buena parte de la trayectoria de Chenoa.
El concierto comenzó con «Nada es igual» y «En tu cruz me clavaste», dos temas interpretados antes incluso de que la cantante se dirigiera por primera vez al público. Después llegaron los primeros saludos a Cabanillas del Campo, y una cercanía que ya no abandonaría en toda la noche. Chenoa conversó con frecuencia con los asistentes, agradeció el cariño y convirtió el concierto en un diálogo constante con un público que respondió desde el primer minuto.
A partir de ahí fue desgranando canciones que han marcado sus más de dos décadas de carrera, con temas como «Nada de nada», «Tú y yo» o «La quinta dimensión». Los momentos de mayor comunión llegaron, sin embargo, con algunos de los himnos que la acompañan desde sus primeros años: «Atrévete «, «Todo irá bien» y, sobre todo, la inolvidable «Cuando tú vas», que puso el broche definitivo a la noche, durante el bis.
Antes de ese emocionante cierre, la cantante todavía sorprendió con una divertida y personal versión de «It’s Raining Men», además de interpretar «Soy lo que me das», completando un bis de tres canciones que prolongó una actuación inicialmente prevista de una hora hasta aproximadamente una hora y cuarto. Un repertorio que dejó al público con ganas de seguir disfrutando unos minutos más, quizá el mejor síntoma de que la noche había sabido a poco, porque el ambiente invitaba a prolongarla.
Uno de los aspectos más llamativos del concierto fue la enorme diversidad del público congregado. En el recinto podían verse niños y niñas cantando junto a sus padres, grupos de jóvenes, adultos que crecieron con los primeros éxitos de la artista, y también mucho público mayor. Pocas trayectorias musicales consiguen mantener un vínculo tan amplio con distintas generaciones, y el concierto de la mallorquina volvió a demostrarlo.
María Laura Corradini, Chenoa, irrumpió en la vida de millones de espectadores en 2001 con la primera edición de Operación Triunfo. Desde entonces ha vendido más de un millón de discos, ha publicado una extensa discografía, ha sabido reinventarse en televisión como jurado y presentadora, y continúa desarrollando una carrera artística marcada por la versatilidad y la cercanía con el público. Lejos de vivir únicamente de la nostalgia, sigue combinando nuevos proyectos con los grandes éxitos que la convirtieron en una de las voces imprescindibles del pop. Y Cabanillas respondió a la artista con un magnífico ambiente, que Chenoa devolció generosa en entrega y canciones.
Verbena rockera
Tras finalizar el concierto de Chenoa, la noche musical continuó en el Recinto Ferial en la madrugada del viernes al sábado con una verbena muy rockera, a la antigua usanza, protagonizada por el «Grupo Syn3ergia».

