La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha iniciado una ronda de contactos con el sector avícola regional para evaluar la evolución de la enfermedad de Newcastle. Esta decisión responde a los focos declarados recientemente en la comunidad de Castilla y León. El objetivo principal de estos encuentros, liderados por la directora general de Ordenación Agropecuaria, Lydia Benítez, es anticipar un protocolo de actuación que permita responder con eficacia y proteger las explotaciones de Castilla-La Mancha ante cualquier eventualidad.
Durante la reunión celebrada la pasada semana en Toledo, representantes de la Administración se sentaron con las principales voces del sector, incluyendo a AVICAM, diversas Asociaciones de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG), la Federación Española de Empresas del Sector de la Producción de Huevos y veterinarios de empresas como Camar Agroalimentaria. Benítez ha confirmado a los asistentes que, en este momento, no existe ningún foco ni sospecha de la enfermedad en el territorio autonómico. Actualmente, la región aplica el Programa Nacional de Vigilancia de la Enfermedad de Newcastle, un mecanismo del Ministerio de Agricultura que combina control activo y pasivo para garantizar la detección precoz.

Para blindar las instalaciones castellanomanchegas, los profesionales avícolas han planteado medidas de choque anticipadas. Entre las propuestas destaca el estudio de la vacunación obligatoria y la habilitación de autorizaciones excepcionales para enterrar los cadáveres en las propias granjas. Esta última medida técnica busca reducir drásticamente los movimientos de transporte de animales, frenando la expansión del virus en caso de brote, garantizando siempre la seguridad medioambiental y humana. La Consejería ha asegurado que cualquier paso se dará de forma consensuada, pidiendo a los ganaderos una comunicación transparente y el máximo rigor en las normas de bioseguridad.
Hemeroteca y contexto
El archivo de Liberal de Castilla demuestra que la anticipación institucional ha sido el factor determinante en la gestión de las últimas alertas zoosanitarias en la comunidad. Al repasar la cobertura de crisis anteriores, como los episodios de gripe aviar o los recientes controles por viruela ovina, se evidencia un patrón claro: la contención exitosa siempre ha dependido de la coordinación temprana entre la Administración y las agrupaciones ganaderas (ADSG).
El actual plan de prevención contra el virus de Newcastle consolida esta evolución en la política agropecuaria regional. En lugar de esperar a la confirmación del primer caso para improvisar soluciones, la mesa de trabajo ya está diseñando el marco legal para medidas complejas, como los enterramientos in situ. Esto aporta una ventaja estratégica fundamental para los productores castellanomanchegos: la garantía de que el blindaje sanitario y logístico está preparado de antemano, protegiendo así la viabilidad económica de un sector primario esencial para la región.

