El Gobierno de Castilla-La Mancha ha puesto en marcha un programa pionero de Teleasistencia Proactiva que convierte el televisor tradicional en una plataforma continua de comunicación y cuidado. Presentado por la consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano, este sistema interactivo conecta ya a 500 personas en la región. Su objetivo principal es combatir el aislamiento territorial y fomentar la participación social sin necesidad de que el usuario disponga de una Smart TV o conocimientos informáticos avanzados.

A través de un pequeño dispositivo adaptado a cualquier pantalla, los mayores pueden realizar videollamadas, participar en talleres de memoria, recibir recordatorios médicos y hacer visitas culturales virtuales. El perfil analizado evidencia la necesidad de estos apoyos frente al reto demográfico, ya que nueve de cada diez participantes residen en municipios de menos de 5.000 habitantes y viven solos. Además, los datos muestran una clara feminización del envejecimiento en el ámbito rural, dado que el 80,4% son mujeres y más de la mitad superan los 80 años de edad.
El servicio autonómico lidera actualmente el índice de cobertura en España con 88.122 usuarios y más del 98% de sus terminales digitalizados a cierre de junio. Para medir la eficacia real de este nuevo formato, la gestora Tunstall ha firmado un acuerdo de evaluación independiente con la Universidad de Castilla-La Mancha. Un equipo del campus de Talavera de la Reina analizará cómo esta tecnología mejora la autonomía de los mayores, lo que aportará la evidencia científica necesaria para orientar su futura expansión en la comunidad.
Al revisar el archivo de las políticas de dependencia en la región, se observa una transición fundamental en el modelo de cuidados sociosanitarios. Durante décadas, la teleasistencia fue una herramienta estrictamente reactiva vinculada al «botón rojo», que el usuario pulsaba únicamente tras sufrir una caída o una urgencia médica grave.
La reciente reforma nacional que reconoce este servicio como un derecho subjetivo consolida el paso hacia la proactividad que Castilla-La Mancha lleva años anticipando. Esta evolución tecnológica demuestra que combatir la despoblación ya no exige solo recursos presenciales, sino aprovechar electrodomésticos cotidianos para construir una red preventiva que permita a los mayores envejecer en sus propios pueblos con total seguridad.

