Casasimarro se ha convertido este jueves en el epicentro del asociacionismo femenino rural al reunir a 150 mujeres de localidades como Villanueva de la Jara, Iniesta, Puebla del Salvador y Villapardo. La cita forma parte de los Encuentros Participativos organizados por la Diputación de Cuenca, que en esta ocasión ha puesto el foco en una realidad a menudo invisibilizada: la violencia de género en personas mayores. Este ha sido el tema central del estudio presentado por la investigadora María Ángeles Briones durante la jornada.
El evento ha combinado el análisis social con la cultura. Tras la exposición del informe, las asistentes han presenciado el monólogo ‘A media voz’, interpretado por Teresa Valeriano, una actuación que ha servido como puente para abrir un debate participativo entre todas las congregadas.

La diputada de Servicios Sociales, Eva García, ha aprovechado el foro para animar a las asociaciones a plantear sus propias aportaciones y sugerencias de cara a mejorar los recursos públicos. Asimismo, ha subrayado que la prioridad de la institución provincial es garantizar el cuidado de los vecinos en los pueblos, recordando las líneas de ayuda vigentes para agrupaciones de mujeres, entidades sociosanitarias y el servicio de comidas para la tercera edad.
En la misma línea, la delegada provincial de Igualdad, Ana Eloisa Olmeda, ha insistido en la necesidad urgente de combatir la violencia machista en edades avanzadas. Para ello, ha recordado que la provincia dispone actualmente de una red de 89 Centros de la Mujer donde se ofrece atención integral y protección frente a esta lacra. El alcalde del municipio, Óscar Pinar, ha sido el encargado de dar la bienvenida institucional a todas las delegaciones asistentes.
El asociacionismo femenino como motor rural
El encuentro celebrado en Casasimarro consolida una hoja de ruta que, tal y como refleja la hemeroteca de Liberal de Castilla durante el último año, busca descentralizar el debate social y fortalecer la red de apoyo en los municipios conquenses. Estos Encuentros Participativos itinerantes dan continuidad a las recientes convocatorias de ayudas aprobadas por la Diputación para garantizar la supervivencia de las agrupaciones de mujeres, que en muchos casos actúan como el único agente dinamizador de sus pueblos.
La evolución de estas jornadas evidencia un salto cualitativo en la intervención social de la provincia. Al integrar estudios académicos específicos y foros de debate directo con las administraciones, las políticas de igualdad han superado el enfoque puramente asistencial. Ahora, las mujeres del medio rural no solo son receptoras de recursos, sino que participan de forma activa en el diseño de estrategias para detectar situaciones de vulnerabilidad y frenar la desigualdad en su entorno más cercano.
