Con motivo del Día Internacional del Trabajo, Cáritas Diocesana de Cuenca ha anunciado que su programa de Empleo y Formación acompañó a 744 personas durante 2025. De todas ellas, más de 150 lograron firmar un contrato laboral que les permite escapar de un mercado marcado por la precariedad y los salarios insuficientes. Para lograrlo, la entidad destinó más de 400.000 euros a seis acciones formativas que abarcan desde el mantenimiento de placas fotovoltaicas hasta la atención sociosanitaria.

Perfil de los usuarios
El perfil mayoritario de los usuarios atendidos responde a mujeres mayores de 45 años, de origen extracomunitario y con estudios mínimos o nulos. Estas personas se enfrentan a múltiples barreras diarias, como la falta de competencias digitales, problemas de conciliación familiar y dificultades con el idioma. A estos obstáculos sociales se suma la complejidad del ámbito territorial, ya que residir en el medio rural conquense agrava la desconexión con el mercado laboral.
Contexto y evolución
Al revisar el archivo histórico de Liberal de Castilla, los datos demuestran una preocupante cronificación de la exclusión social en la provincia. Durante el ejercicio anterior de 2024, Cáritas acompañó a 721 usuarios e incorporó al mercado de trabajo a 165 personas. Las cifras actuales de 2025 reflejan un ligero repunte en la cantidad de ciudadanos que necesitan asistencia (744), aunque la entidad logra mantener estable su tasa de éxito logrando más de 150 inserciones.
Impacto en el territorio
Este nivel de atención continuada en el tiempo es posible gracias a la red de cerca de 300 personas voluntarias que Cáritas tiene distribuidas por toda la geografía conquense. Gracias a este despliegue territorial, la inversión económica llega a los pueblos y demuestra de forma práctica que es posible construir un modelo económico que priorice el cuidado de la vida humana.

