El municipio conquense de Cardenete ha inaugurado la Ruta Micológica Urbana, una propuesta didáctica y cultural concebida para descubrir el papel de los hongos en el paisaje, el patrimonio arquitectónico y la historia del pueblo más allá de la recolección tradicional en el monte.
El itinerario consta de seis paradas temáticas en las que se aborda cómo los procesos fúngicos interactúan con el suelo, el agua, los materiales de construcción de los edificios y la actividad humana de la comunidad. La iniciativa plantea un enfoque de observación para interpretar factores como la humedad ambiental, las zonas de sombra, la vegetación o el relieve, evitando la clásica clase de identificación de especies y buscando entender Cardenete como un sistema integrado entre naturaleza y patrimonio.

Para facilitar el seguimiento de la visita, el recorrido se apoya en dispositivos móviles. Cada una de las seis estaciones cuenta con contenidos digitales adaptados a diferentes niveles de conocimiento, lo que permite a los participantes complementar la explicación oral general del grupo y profundizar de forma individual en los aspectos históricos y biológicos que resulten de su interés.
Un museo al aire libre que consolida la tradición fúngica del pueblo
La puesta en marcha de este trazado urbano supone un salto cualitativo en la estrategia de divulgación de la localidad. De acuerdo con el seguimiento publicado por Liberal de Castilla, la iniciativa forma parte del proyecto Del Museo al Bosque, impulsado por la Asociación Micológica El Valle (AMIVALL).
Esta red a cielo abierto conecta puntos emblemáticos del casco urbano como la Iglesia de la Asunción, la Fuente Cornuda, La Fortaleza y el antiguo Museo de las Harinas, ampliando el impacto de su histórico Museo Micológico y de las Jornadas Micológicas comarcales para convertir las calles de la Serranía Baja en un espacio interpretativo permanente.

