El Ayuntamiento de Cabanillas del Campo pondrá en marcha el próximo martes, 13 de octubre, su tercera campaña consecutiva de endoterapia para frenar la proliferación de la procesionaria del pino en las zonas verdes del municipio. Las actuaciones se desarrollarán a través de la empresa concesionaria del servicio municipal de control de plagas y priorizarán de manera específica las masas de coníferas situadas en las inmediaciones de áreas de juegos infantiles y zonas de esparcimiento canino.
La técnica elegida consiste en inyectar directamente en el tronco de los ejemplares una sustancia que asciende por el sistema vascular hasta las acículas, de las que se alimentan las orugas, logrando una afección selectiva y localizada. Este método destaca por su carácter inocuo para la salud del propio arbolado y de la fauna circundante, además de evitar el cierre cautelar o la puesta en cuarentena de los parques públicos mientras se ejecutan los trabajos.

El Consistorio cabanillero renueva esta intervención tras los resultados acumulados en las dos temporadas precedentes. En la campaña inicial 2024-2025, la combinación de estas inyecciones con trampas de feromonas, retirada manual de bolsones y tratamientos puntuales consiguió rebajar en torno a un 80% la presencia de nidos respecto a los ejercicios previos.
De cara al nuevo ciclo, los técnicos municipales han monitorizado la densidad de polillas adultas durante los meses estivales mediante trampeo biológico, lo que ha permitido cartografiar los puntos de mayor incidencia para concentrar el tratamiento donde existe mayor vulnerabilidad. La intervención busca impedir el desarrollo del insecto antes de la primavera, época en la que las orugas bajan al suelo y liberan pelos urticantes que suponen un riesgo severo de reacciones alérgicas en niños pequeños y cuadros clínicos graves en animales domésticos.
El dispositivo se complementará con la colocación de anillos trampa en troncos conflictivos y labores de mantenimiento fitosanitario ordinario, al tiempo que el Consistorio recuerda a los propietarios de parcelas privadas la obligación de revisar y sanear sus propios pinos para evitar la propagación de la oruga por el término municipal.

