La temporada de floración de la lavanda en Brihuega (Guadalajara) arranca con un ambicioso dispositivo de seguridad diseñado para gestionar la llegada de más de 150.000 visitantes durante las próximas cinco semanas. Desde la última semana de junio y a lo largo de todo el mes de julio, la localidad alcarreña implementará importantes novedades en movilidad para evitar colapsos. Entre las medidas estrella destaca la habilitación de un aparcamiento disuasorio con capacidad para 3.000 vehículos y un sistema ininterrumpido de autobuses lanzadera que conectará directamente con los campos violetas.
Además de facilitar el acceso a las cerca de 1.000 hectáreas de lavanda que rodean el municipio y los pueblos adyacentes, el plan busca proteger el día a día de los vecinos. Para ello, se establecerá un filtro de entrada al casco urbano que limitará el tránsito mediante la imposición de un distintivo especial en los vehículos, el cual estará reservado exclusivamente para residentes, clientes de comercios y usuarios de hospedajes turísticos.

El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, y el alcalde de Brihuega, Luis Manuel Viejo, han revisado este operativo en la Comisión Local de Seguridad, que contará con un refuerzo notable de agentes de la Guardia Civil y del subsector de Tráfico. Estos efectivos se encargarán del control de accesos y supervisarán la fluidez desde la autovía A-2 y las carreteras nacionales, apoyados por paneles luminosos informativos para los conductores. En el dispositivo general, que incluye puntos de atención sanitaria, también participan la Subdelegación del Gobierno en Guadalajara, Protección Civil, Cruz Roja y el Gobierno regional.
La evolución del turismo rural en la Alcarria
El despliegue de este año consolida la profesionalización del turismo en la comarca. Como hemos documentado en la hemeroteca de Liberal de Castilla durante el último año, Brihuega se ha consagrado definitivamente como la capital nacional del Turismo de Floración. Lo que cobró gran impulso mediático con el Festival de la Lavanda, cuya décima edición se celebró en 2024, ha exigido a las administraciones perfeccionar su respuesta logística de forma progresiva. La apuesta actual por disuadir el uso del coche privado a favor de autobuses lanzadera y la restricción del tráfico urbano supone un paso clave para garantizar un turismo sostenible, logrando rentabilizar el creciente atractivo de la floración sin sacrificar la tranquilidad y la convivencia vecinal en julio.
