La provincia de Guadalajara se ha llevado la peor parte de la campaña de incendios en Castilla-La Mancha, pero ha logrado evitar daños personales y materiales en sus núcleos urbanos. La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha subrayado en su última actualización que, a pesar de las 32.000 hectáreas arrasadas por el fuego forestal en La Mierla, ninguna vivienda ha resultado afectada. Este incendio, que por sí solo representa el 80% de las 40.000 hectáreas calcinadas este año en la región, forzó la evacuación preventiva de 34 municipios. Sin embargo, la prioridad operativa de proteger las poblaciones ha permitido que todos los vecinos hayan podido regresar a sus localidades y encontrar sus casas y bienes intactos.

El dispositivo de emergencia logró defender el patrimonio de las familias evacuadas mientras coordinaba el rescate de la economía local, desplegando convoyes especiales para garantizar la alimentación del ganado extensivo retirado de las zonas de riesgo. Además, se proporcionó gasóleo gratuito a los agricultores que colaboraron de manera decisiva perimetrando el fuego con sus tractores. Con la situación de «relativa calma» actual, aunque se mantiene por encima de la media histórica con 880 incendios en lo que va de año en la región, el foco se desplaza ahora de la extinción a la recuperación y al ámbito judicial.
Las causas del devastador incendio de La Mierla siguen bajo estricta investigación por parte de la Guardia Civil y del cuerpo de agentes medioambientales de Castilla-La Mancha. Gómez ha confirmado que los informes preliminares ya han sido remitidos a los juzgados correspondientes para el inicio de las diligencias. La consejera ha advertido de que la Junta de Comunidades se personará en el procedimiento si se logra identificar a un culpable, recordando que las penas por provocar incendios forestales alcanzan hasta los 20 años de cárcel ante unos daños ambientales, climáticos y de infraestructuras calificados como «incalculables».
Hemeroteca
El éxito en la defensa de los pueblos en Guadalajara contrasta con la extrema virulencia que mostró el fuego desde sus primeros días, tal y como documentó Liberal de Castilla. El 16 de julio, el incendio ya avanzaba hacia municipios como Semillas, obligando a los bomberos a centrar sus esfuerzos en la defensa directa de los núcleos urbanos. Esa estrategia defensiva forzó el desalojo de hasta 1.200 personas, con cientos de vecinos acogidos en instalaciones como el polideportivo de Humanes, y al confinamiento de poblaciones enteras ante la constante amenaza del humo.
El presidente autonómico, Emiliano García-Page, llegó a calificar la labor de los más de 600 operarios de «titánica» cuando el fuego rondaba ya las 29.000 hectáreas, destacando precisamente el éxito de haber mantenido las llamas alejadas de las viviendas de la Sierra Norte. Días después, a finales de julio, la estabilización del perímetro y la bajada a nivel 1 permitieron levantar los confinamientos y ordenar el regreso de los evacuados a sus hogares, tras un operativo urgente de la Diputación de Guadalajara para asegurar suministros de agua y reparar infraestructuras básicas en las calles antes de la llegada de los vecinos.
Cierre
La confirmación por parte de Mercedes Gómez de que no ha ardido ni una sola vivienda en Guadalajara pone en valor el trabajo de contención del dispositivo Infocam durante unas semanas críticas. Tras afrontar el fuego más grave del año en la provincia, la prioridad se centra ahora en el plan de recuperación con los alcaldes afectados y en el esclarecimiento de los hechos. Con los juzgados ya estudiando los informes de la Guardia Civil, los municipios de la Sierra Norte esperan conocer el origen de un incendio que transformó por completo su entorno natural, pero que afortunadamente no alcanzó sus hogares.

