En la tarde del viernes, y en el Centro Cultural El Torreón de Sigüenza, tuvo lugar el segundo coloquio sobre ‘Periodismo’ perteneciente al Aula de Ciencias Sociales de la iniciativa Sigüenza Universitaria. Participaron tres primeros espadas seguntinos de la comunicación, ante una audiencia numerosa. Con el antecedente hace unos días de una primera tertulia, en aquella ocasión sobre la prensa provincial, Javier Del Castillo, que ha ocupado durante años el cargo de director de Comunicación de Onda Cero; Javier Davara, ex-decano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid; y Antonio Fernández-Galiano, actual presidente de Unidad Editorial, grupo editor de El Mundo, Marca y Expansión, y de medios especializados como Diario Médico o El Correo Farmacéutico, hablaron sobre el momento actual de los medios de comunicación, y su particular encrucijada, lo que dio pie a introducir muchas otras cuestiones en un debate animado en el que también participó el público.

Antonio Fernández-Galiano analiza la 'Encrucijada de los medios de comunicación' en Sigüenza Universitaria
En una charla coloquio moderada por el periodista Javier Del Castillo y contextualizada por Javier Davara, en cuya parte final, la terna compartió opiniones con el público.

Introducido por Del Castillo, y contextualizado ante la audiencia por Davara, fue principalmente Fernández-Galiano quien  mostró, a la luz de su dilatada experiencia profesional y personal, y en su calidad de actor principal de uno de los grupos de comunicación más importantes de nuestro país, la encrucijada a la que se enfrenta hoy el Periodismo. Según el diccionario de la Real Academia, encrucijada es “una situación difícil en que no se sabe qué conducta seguir”, acepción que resume bien el contenido del debate. VER PRELUDIO DEL DEBATE

Sin embargo, y antes de entrar en materia, en primer lugar quiso Del Castillo destacar la respuesta inmediata de Fernández-Galiano a la oferta de Sigüenza Universitaria para protagonizar una de las charlas del Aula de Ciencias Sociales. “Bastó una llamada para que nos confirmara que podíamos contar con él”, dijo, predisposición inicial que el presidente de Unidad Editorial cumplía este viernes cuando “abrió un hueco en su apretada agenda para compartir sus experiencias profesionales y sus opiniones autorizadas sobre el presente y el futuro de los medios de comunicación”, siguió. Del Castillo subrayó igualmente el compromiso de Fernández-Galiano con la ciudad del Doncel, antes de resumir su currículo.

Con su excepcional capacidad para comunicar, Javier Davara contextualizó el coloquio, aportándole a la charla el concepto de ‘background’ periodístico que tantas veces explicó a sus alumnos de la UCM. Así, recordó la definición Unamuniana del periodista como el historiador del último minuto. “Glosamos el presente. Pero no lo hacemos con el tiempo y la tranquilidad que lo puede hacer el científico, sino con prisa, para llevar el mensaje dónde y cuándo tenemos que hacerlo”. Esa celeridad, confundida con frivolidad, “suscita críticas”, expuso. Recordó además Davara la diversidad, creciente, de los formatos periodísticos, y recalcó que el Periodismo es “un proyecto intelectual, aunque a veces no lo parezca, con vocación de función pública, que se lleva a cabo para informar a quienes necesitan, o quieren, saber sobre algo, por parte de alguien que previamente ha contrastado lo que dice, y además opina sobre ello”.   Según el profesor emérito, “es lícito opinar en un titular o en una información.  Eso es lo que nos diferencia de un mero telegrafista. Tenemos que informar e interpretar”.  Davara recordó la condición de “contrapoder” de la prensa, y puso sobre el tapete la capacidad de los medios, que aún conservan, para manejar la agenda pública, es decir, “de lo que se habla y de lo que no se habla en cada momento”, y la obligación del periodista de verificar los hechos, de acuerdo con un compromiso ético. A este respecto, recordó el final de un viejo chiste que se cuenta en las redacciones: “El buen periodista, antes de decir ‘su madre le quiere’, lo comprueba”.

La intervención de Antonio Fernández-Galiano comenzó con unas palabras de reconocimiento hacia la iniciativa Sigüenza Universitaria. Para entrar en materia, el protagonista de la velada argumentó su intervención enunciando las tres encrucijadas a las que, a su juicio, se enfrentan los medios de comunicación: la primera a consecuencia de una crisis económica que ha impactado brutalmente en muchos sectores, y particularmente en el de los medios de comunicación; la segunda, que tiene que ver con la revolución tecnológica, y una tercera, sociológica.

Sobre la encrucijada provocada por la crisis económica, Fernández-Galiano empezó diciendo que “los medios de comunicación estábamos muy mal acostumbrados. Ganábamos mucho dinero. Hasta 2007, las cuentas de resultados eran magníficas. La publicidad crecía, y  los analistas hablaban de un futuro halagüeño, porque España contaba con una inversión publicitaria con respecto a su PIB muy por debajo de la media de otros estados”. La previsión era que, en nuestro país, el sector creciera aún más que en otros del entorno. En este contexto, Unidad Editorial adquirió Grupo Recoletos, precisamente en el año 2007. “Tenía todo el sentido. En determinados sectores de la producción, la concentración puede llegar a ser muy eficiente y generar economías de escala que hagan más  rentable cualquier actividad. Además, la nuestra era una fusión complementaria: prensa especializada con prensa de información general”, contó. En aquel momento, Unidad Editorial estaba muy poco endeudada. “Los analistas financieros te calificaban mal si no tenías deuda porque lo consideraban síntoma de una infrautilización de recursos. Compramos Grupo Recoletos por 1.200 millones de euros. Y el castigo ha sido tremendo. Todavía lo estamos digiriendo. Pero hemos sobrevivido. Visto desde la perspectiva actual, fue una operación cara y onerosa. Los valores de los activos que se compraron descendieron muchísimo, pero la deuda seguía ahí, y  liquidarla nos ha costado sangre sudor y lágrimas”, explicó.

De manera simultánea, el sector de la comunicación encaró su segunda encrucijada, en este caso como consecuencia de una revolución tecnológica, que “emergió de manera simultánea”. La difusión de los medios, especialmente de los impresos,  cayó en picado. Los lectores empezaron a buscar, y a encontrar, la información en internet, algo que “nos obligó a plantear un cambio en el modelo de explotación del negocio”. Llegaba entonces una de las consecuencias de la revolución tecnológica: la desintermediación. Anteriormente, los medios sólo generaban el contenido. Otros lo imprimían,  distribuían y vendían, sucesivamente. “Los editores no sabíamos nada sobre quienes compraban los periódicos o las revistas. Eran los lectores quienes hacían el esfuerzo de acudir a los quioscos a buscarnos. Hoy no es así. Somos los periódicos, también desde nuestras versiones digitales, los que vamos al encuentro de los lectores”.

Otra de las consecuencias más notables de esa revolución tecnológica ha sido la fragmentación de la oferta. “Los lectores sufren un torpedeo de información. Deben seleccionar lo que quieren y no quieren leer, y lo que muchas veces ocurre es que se quiere leer todo cuando, en realidad, no se lee nada”. Por otro lado, esa fragmentación también ha provocado un cambio en el modelo de la explotación de la publicidad, que en este caso sí que sigue estando muy intermediada. “Planificar la inversión  en medios de comunicación ya no es tan sencillo. No solo estamos los medios, también hay redes sociales, bloggers o influencers, y hay muchos formatos distintos de promoción. Esta fragmentación, también nos está afectando mucho”, dijo.

Este cambio de hábitos en lo que el lector asume como sus fuentes de información implica igualmente un impacto económico grave en los medios, debido a la falta de costumbre por pagar por nada a lo que se acceda a través de internet. “Algo que, afortunadamente, está empezando a cambiar ahora, por ejemplo con las series, en Netflix,  o con la música, en Spotify, pero que aún no es así en el ámbito de la información.  El lector entra en el periódico, lee lo que le apetece, pero no considera que deba pagar por ello. Nuestro gran problema es la monetización de la audiencia, que, por otra parte, es fantástica y creciente. Este es el lado positivo de la revolución tecnológica. Podemos llegar mucho más lejos, y de una manera más precisa, a un universo global de lectores que nos permite traspasar nuestras fronteras con gran facilidad. Esto no ocurría hace solo unos años, cuando imprimir fuera de España era carísimo. Hoy, un lector de El Mundo puede estar en cualquier parte”. VER INTERVENCIÓN OPINION DE ANTONIO FERNANDEZ-GALIANO SOBRE LA MONETIZACIÓN DE LAS AUDIENCIAS.

Hecha la radiografía de la situación, Fernández-Galiano también habló del futuro de los medios. “Los ciudadanos tendrán que acostumbrarse a pagar por el contenido”, aseveró. Aun hoy, el modelo de negocio tradicional, el papel, sigue representando la parte más importante de los ingresos de El Mundo, un balance que va cambiando en favor de la edición digital. “Por ejemplo, en  Marca, más del 70% de los ingresos comerciales son digitales, y eso que  es el periódico con más audiencia en papel de cuantos hay en España”, ilustró Fernández-Galiano.

Pero, según el director de Unidad Editorial, para cobrar los contenidos “antes hay que hacer muchas cosas”. Y la primera de todas ellas es saber quién está dispuesto a pagar por ellos. Se refirió entonces al análisis Big Data. “Tenemos 26 millones de usuarios únicos mensuales en nuestro grupo. Hoy día, somos capaces, obviamente sin violentar la ley de protección de datos, de analizar la información que genera la presencia de lectores en nuestras webs. Podemos deducir su género, edad, estrato social, nivel de educación, pero, sobre todo, qué les interesa y qué no. Por ejemplo, podemos llegar a acotar lo que se conoce como ‘heavy users’, es decir, los que se nos visitan dos o tres veces diarias y por encima de los treinta minutos. Sabemos que en ellos tenemos potenciales pagadores de contenido”, contó. Relacionando la situación en España con otros mercados, principalmente el norteamericano, el presidente de Unidad Editorial desgranó que periódicos referente como The New York Times, Washington Post o The Walt Street Journal han potenciado sus áreas Big Data con el fin de conseguir abonados. De hecho,  The New york Times tiene tres millones de ellos, principalmente digitales, “de manera que empiezan a ver un horizonte sostenible en su actividad, contando sólo con sus abonados”.  Lo mismo ocurre con en periódicos europeos como el británico The Financial Times o los escandinavos y alemanes. “En España, aunque vamos un paso por detrás, antes o después, cobraremos por el contenido”, insistió.

Con todo, según Fernández-Galiano, ambas encrucijadas, tecnológica y económica, no son las peores. “La peor es la que tiene que ver con la sociedad. Están cambiando los comportamientos, no sólo en relación con los medios de comunicación, también con la política o las instituciones. Se está produciendo un fenómeno preocupante, que en parte tiene que ver con la revolución tecnológica. Hemos permitido instalarse en nuestras sociedades a la cultura del clic, del resultado instantáneo, que resulta nefasta para muchas cosas. Lleva al individuo a querer ocupar todo el espacio, sin reservar tiempo para nada. Los ciudadanos se están quedando sin referentes. Y de ahí al populismo, no hay más que un paso. Los medios de comunicación también nos hemos contagiado de este fenómeno. Y lo digo haciendo autocrítica. Cada vez más, ofrecemos un contenido que busca el impacto, el resultado inmediato en redes sociales, que además se puede medir de manera instantánea. O no sé si es que  los ciudadanos han entrado en una espiral ansiosa en la que exigen de los medios un contenido que nunca les sacia del todo, cada vez más escabroso, ligero y con menos valor en términos informativos. Este dominio de los titulares frente a la información hace daño; es el dominio de lo emocional frente a lo racional, otro signo de los tiempos. Cuando pierden criterio, los ciudadanos son más manipulables, y el disparate está servido. No es casual que vivamos un momento, no solo en España, en el que hay tanta fragmentación de la oferta política. La falta de referencias se va licuando, y el ciudadano anda despistado”.

Después de la intervención de Fernández-Galiano se abrió un interesante coloquio con el público. Javier Bussons, coordinador de la iniciativa Sigüenza Universitaria, se encargó de recordar sus próximos contenidos de la iniciativa. VER JAVIER BUSSONS. Entre los asistentes al coloquio estuvo el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre.

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