El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos ha incluido a las Salinas de Imón (Guadalajara) y a los depósitos y el muelle de la antigua estación de tren de Cuenca en su II Catálogo de actuaciones en el Patrimonio de las Obras Públicas. Este documento, presentado el 16 de abril de 2026 durante el II Congreso Internacional celebrado en Valencia, advierte del grave estado de conservación de estas infraestructuras y propone intervenciones inmediatas para evitar su pérdida definitiva, buscando transformarlas en motores económicos para zonas afectadas por la despoblación.

Salinas de Imón en riesgo
En la provincia de Guadalajara, los expertos han fijado su atención en las Salinas de Imón. Este complejo de origen medieval funcionó durante siglos como uno de los centros de producción de sal más importantes del interior peninsular.
A pesar de contar con la declaración de Bien de Interés Cultural, el informe técnico constata que el recinto se encuentra en un preocupante estado de abandono. Las estructuras presentan un deterioro progresivo que ha provocado la pérdida de elementos originales. Para revertir esta situación, el catálogo plantea una restauración integral que permita incorporar el recinto a los itinerarios turísticos y educativos de la provincia.
Ruina en la estación conquense
Para la provincia de Cuenca, el documento subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras asociadas al antiguo recinto ferroviario de la capital. En concreto, alerta sobre la degradación de los depósitos de agua y el muelle de carga, elementos fundamentales para la operatividad de los trenes durante el siglo XX.
Tras el cierre definitivo de la línea convencional en 2021, el conjunto ha quedado sin uso y a merced del vandalismo, agravado por la ausencia de un plan de mantenimiento. La solución propuesta por los ingenieros pasa por rehabilitar estos espacios e integrarlos en un nuevo recinto expositivo dedicado a la historia del ferrocarril.
Otras infraestructuras regionales afectadas
El catálogo documenta un total de 102 obras en toda España, diez de las cuales pertenecen a Castilla-La Mancha. Junto a los casos prioritarios de Guadalajara y Cuenca, la lista regional incluye:
El acueducto de Alcaraz (Albacete).
La estación ferroviaria de Chinchilla (Albacete).
El túnel del Talave (Albacete).
Las fábricas de luz de las Lagunas de Ruidera (Ciudad Real).
El puente romano de Baebio Publio Venusto (Ciudad Real).
El puente de hierro sobre el río Valdeazogues en Chillón (Ciudad Real).
La presa romana de Moracantá (Toledo).
El puente Viejo de Talavera de la Reina (Toledo).
Evolución del patrimonio local
La inclusión de estas obras en un catálogo de emergencia refleja una transición que Liberal de Castilla ha documentado con detalle a lo largo del último año: el difícil paso de la infraestructura utilitaria al patrimonio histórico. El caso de Cuenca ejemplifica este proceso de forma directa. Desde la clausura de la línea de tren convencional, el debate sobre el uso de los terrenos ferroviarios ha evidenciado cómo el cese de una actividad logística condena a sus instalaciones a una degradación acelerada si no existe un proyecto de transición inmediato.
Por su parte, las Salinas de Imón representan el desafío crónico de la conservación en la Guadalajara vaciada. El archivo de actualidad demuestra que la etiqueta de protección cultural resulta insuficiente para mantener en pie la arquitectura industrial si no va acompañada de planes de viabilidad. Ambos casos constatan que preservar el legado de la ingeniería civil exige superar la mera contemplación de las ruinas para apostar por una reutilización práctica, vinculando la memoria histórica con las nuevas demandas del turismo rural.

