Barchín del Hoyo celebrará los días 26 y 27 de septiembre de 2026 la decimocuarta edición de su Feria Íbera, una cita de recreación histórica articulada en torno al yacimiento arqueológico de Fuente de la Mota. La presentación institucional ha contado con la diputada provincial de Ferias, Mayte Megía, el alcalde de la localidad, Víctor Santiago, y el arqueólogo Antonio Madrigal, quienes han destacado la repercusión de esta iniciativa cultural y turística para un municipio que cuenta con entre 80 y 90 habitantes. El evento está respaldado por la Diputación de Cuenca mediante una subvención de 2.500 euros procedente de la convocatoria para ferias rurales, sumada a la colaboración de la Asociación Cultural Amigos Íberos Fuente de la Mota, el Museo de Cuenca, el IES Miguel Ballesteros Viana de Utiel y la Asociación Ilúbriga Ibérica.

La presente edición llega marcada por un hito patrimonial: la compra definitiva por parte del Ayuntamiento de los terrenos sobre los que se levanta el enclave arqueológico, formalizada gracias a una ayuda provincial de 60.000 euros. Esta operación resuelve un conflicto de titularidad derivado de un proceso de expropiación inconcluso desde los años setenta, lo que dotará de plenas garantías jurídicas a las futuras excavaciones e intervenciones de conservación en el único yacimiento íbero visitable y declarado Bien de Interés Cultural de la provincia. La programación arrancará el sábado a las 10:00 horas con una visita teatralizada bajo el título «Fuente de la Mota: horizonte y memoria», a la que sucederán el encendido del fuego sagrado, talleres sobre metalurgia, alfarería, armamento y vida cotidiana, una conferencia sobre signario íbero a cargo de José Vicente Montes Novella y la recreación nocturna «El ocaso Olcade», antes de dar paso el domingo al concierto de Nueva Iberia, mercado artesano y nuevos talleres vivenciales.
Rescate arqueológico en La Manchuela
La puesta en valor de Fuente de la Mota forma parte del trabajo continuado por recuperar los asentamientos prerromanos en la provincia de Cuenca, un territorio donde las huellas de los pueblos olcades e íberos han requerido de intervenciones sostenidas para su divulgación comunitaria. Durante décadas, la dispersión de restos y la titularidad privada de los suelos dificultaron la consolidación de itinerarios turísticos y la investigación regular en estos parajes de La Manchuela.
El paso dado con la titularidad pública del yacimiento y el arraigo de catorce ediciones consecutivas de su feria transforman el patrimonio arqueológico en un motor de desarrollo contra la despoblación. La alianza entre administraciones, colectivos locales y especialistas permite estructurar una oferta cultural de primer orden que trasciende el fin de semana festivo, asegurando un polo de atracción de visitantes continuado que dinamiza el comercio local y preserva la memoria de las civilizaciones que poblaron la meseta conquense hace más de dos milenios.

