El incendio forestal arbolado iniciado en La Mierla (Guadalajara) el pasado 16 de julio de 2026 a las 13:55 horas ha bajado a nivel 1 de peligrosidad, lo que ha permitido la desactivación de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Las autoridades han autorizado el regreso a sus domicilios de los vecinos de Monasterio, Veguillas, San Andrés del Congosto, Congostrina, Hiendelaencina y Alpedroches.
Asimismo, se ha levantado el confinamiento que pesaba sobre los municipios de Tordelloso, Miedes de Atienza, Bañuelos, Romanillos de Atienza, Casillas y Bochones, aunque se mantienen el resto de restricciones en la zona. El estado del incendio se mantiene como incompleto y su causa, al igual que la cifra exacta de hectáreas, continúa sin especificar de manera oficial hasta la resolución definitiva del expediente.

En la actualidad, las labores de extinción prosiguen con un operativo reducido compuesto por 211 personas y 28 medios, de los cuales dos son aéreos y 26 terrestres. Esta cifra contrasta con el despliegue máximo alcanzado durante la emergencia, que llegó a movilizar a 1.044 efectivos y 229 medios para combatir una superficie estimada de 32.000 hectáreas.
Cobertura continuada en la Sierra Norte
En Liberal de Castilla llevamos días informando de forma ininterrumpida sobre la evolución de este grave siniestro que ha mantenido en vilo a toda la provincia de Guadalajara. Durante las jornadas más críticas de la pasada semana, el rápido avance de las llamas obligó a activar el nivel 2 de operatividad, movilizando a la UME y forzando el desalojo preventivo de los pueblos a través de avisos ES-Alert directos a los teléfonos móviles de los residentes.
La reducción actual al nivel 1 y el paulatino regreso de los vecinos marcan un claro punto de inflexión en la emergencia, que inicialmente requirió una estrategia defensiva debido a que el fuego se encontraba fuera de la capacidad de extinción. Aunque estas 32.000 hectáreas arrasadas lo convierten ya en el segundo mayor incendio del siglo en España, la retirada de las unidades militares y el descenso progresivo de los efectivos autonómicos confirman por fin la evolución favorable del terreno para los habitantes de nuestras comarcas.

