El secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha y presidente regional, Emiliano García-Page, ha advertido este sábado a su llegada al Comité Federal del partido sobre el riesgo real de que la formación sea imputada como organización tras el «aluvión» de casos de corrupción. Durante su intervención, García-Page ha exigido autocrítica y la construcción de un «muro infranqueable» contra las tramas corruptas, definiendo la coyuntura actual como el «peor momento de la historia reciente» de su partido.

El líder autonómico ha defendido la necesidad de dar la palabra a la ciudadanía a través de unas elecciones y ha asegurado que la inmensa mayoría de los alcaldes de Castilla-La Mancha comparten abiertamente su postura frente a la crisis que atraviesa la dirección nacional. Además, ha criticado con dureza que el PSOE se haya «plegado y arrodillado» ante el independentismo de Carles Puigdemont, al que ha calificado de organización de ultraderecha y xenófoba.
Cierre
El tono y las advertencias del presidente castellanomanchego evidencian un recrudecimiento de la crisis interna que lleva gestándose desde el año pasado. Durante el Comité Federal celebrado en julio de 2025, García-Page ya denunció una «ausencia absoluta de autocrítica» en Ferraz por los escándalos de corrupción y la política de pactos, llegando a sentenciar públicamente que no defendía a un partido que se vanagloriara de «tener un puto amo». Meses después, la brecha se profundizó cuando acusó al Gobierno central de ocultar los debates sobre la financiación singular para Cataluña, un pacto que tachó de privilegio y fruto de un «chantaje».
A nivel regional, la reiterada disidencia discursiva de García-Page ha generado suspicacias entre la oposición. El Partido Popular de Castilla-La Mancha lleva meses acusando al líder regional de actuar por «puro tacticismo político», reprochándole que genera titulares críticos pero no utiliza los votos de sus diputados autonómicos en el Congreso para forzar un cambio real o retirar su apoyo a las políticas nacionales del partido. La trayectoria de sus declaraciones muestra una clara evolución: de alertar sobre las cesiones al independentismo y la pérdida de la identidad del partido, ha pasado a verbalizar el temor de que las siglas del Partido Socialista acaben sentadas en el banquillo de los acusados.

