El histórico barrio del Alamín en Guadalajara ya celebra sus días grandes. La Asociación de Vecinos Miguel Hernández dio ayer el pistoletazo de salida a sus fiestas anuales con el tradicional vino español para socios y autoridades locales. Al encuentro asistió la alcaldesa, Ana Guarinos, junto a varios concejales del equipo de Gobierno, para respaldar una programación comunitaria que se extenderá hasta el domingo 28 de junio. Durante el acto inaugural, la presidenta de la asociación, Marga Martínez, rindió homenaje a los vecinos fallecidos, con una sentida mención a Paco, el recordado fogonero de la sardinada. Además, la entidad reconoció el compromiso vecinal entregando placas conmemorativas a Isabel Pérez Ortiz, Ricardo Hernández Oñoro y Pablo Peñuelas por sus veinte años de dedicación ininterrumpida.

El programa festivo de esta edición mantiene la esencia del barrio al combinar costumbres arraigadas con propuestas de ocio intergeneracional. Tras la apertura de la exposición de manualidades en el Centro Social, la agenda avanza hacia el pregón de esta noche a cargo de «La Familia Pérez». El viernes, los residentes se reunirán en torno a la popular y multitudinaria sardinada, que contará con la ambientación musical de los Dulzaineros Mirasierra. Para el fin de semana, el parque del Alamín se transformará en el epicentro del ocio al albergar una fiesta de la espuma, batallas de agua y la gran verbena del sábado con la orquesta La Calle. El domingo cerrará el ciclo una jornada familiar protagonizada por el encierro chico, espectáculos de magia y la clásica traca final.
Tradición y cohesión en la hemeroteca local
El archivo histórico de Liberal de Castilla refleja el peso innegable de esta celebración en la identidad cultural de la capital alcarreña. El seguimiento realizado a la Asociación de Vecinos Miguel Hernández durante el último año documenta su esfuerzo organizativo continuo para mantener vivas las tradiciones frente a los retos propios del relevo generacional. Las fiestas del Alamín, destacadas por el propio Ayuntamiento como las más veteranas entre los barrios de Guadalajara, son el resultado visible de un tejido asociativo que trabaja durante todo el año. Esta trayectoria demuestra que citas como el veterano campeonato de chapas o la exhibición de encaje de bolillos trascienden el mero ocio para convertirse en verdaderas herramientas de cohesión social. La pervivencia intacta de estas costumbres confirma al Alamín como uno de los núcleos comunitarios más resistentes, unidos y participativos de toda la ciudad.

