Hay momentos en la política en los que uno siente que merece la pena todo el esfuerzo. Días en los que, después de muchas horas de trabajo, reuniones, llamadas, números, informes y decisiones difíciles, puedes levantar la vista y pensar: esto va a hacer la vida un poco mejor a miles de personas.
Eso es exactamente lo que he sentido con la aprobación de la modificación de crédito que permitirá invertir casi 8,2 millones de euros en Azuqueca de Henares.
Puede parecer una cifra enorme. Y lo es. Pero cuando dejo a un lado los números, lo que veo son calles más cuidadas, parques llenos de vida, colegios mejores, instalaciones deportivas renovadas, colectores reparados, un cementerio digno, más medios para quienes nos protegen y una ciudad que sigue avanzando sin dejar a nadie atrás.
Al final, los presupuestos no son papeles. Son personas.

Esta modificación, compuesta por un suplemento de crédito de 2.447.823,40 euros y un crédito extraordinario de 5.752.000 euros, financiados con el remanente de tesorería, tiene un único objetivo: devolver a los vecinos el fruto de una gestión responsable. Porque el dinero del Ayuntamiento no es del Ayuntamiento. Es de todos los azudenses. Y cuando las cuentas lo permiten, ese dinero debe volver a la calle convertido en mejoras que puedan verse, disfrutarse y sentirse.
Uno de los aspectos que más ilusión me hace es el refuerzo de la limpieza municipal. Sé que es una de las principales preocupaciones de muchos vecinos. Me lo dicen cuando paseo por los barrios, cuando entro en un comercio, cuando asisto a una asociación o cuando coincido con alguien por la calle. Y tienen razón. Una ciudad limpia no es un capricho. Es una cuestión de dignidad, de salud, de convivencia y de orgullo por el lugar en el que vivimos.
También damos un paso decisivo para hacer realidad el proyecto EDIL, aportando el 15 % que corresponde al Ayuntamiento. Es una inversión que nos permitirá atraer muchos más recursos para seguir transformando Azuqueca. A veces, la mejor forma de ahorrar es tener el valor de invertir.
Habrá 700.000 euros para mejorar nuestras instalaciones deportivas, porque sé lo que significan para miles de niños, niñas, jóvenes y familias. El deporte educa, une, enseña valores y crea comunidad.
Invertiremos también 250.000 euros en la ampliación y mejora del cementerio municipal, porque los lugares donde recordamos a quienes ya no están también hablan de la calidad humana de una ciudad.
Seguiremos asfaltando calles, mejorando colectores, renovando la Calle Mayor, actuando en nuestros parques y dotando de mejores medios a los servicios de seguridad.
Y hay una inversión que me emociona especialmente.
Vamos a seguir mejorando nuestros colegios y escuelas infantiles.
Porque no hay dinero mejor invertido que el que se destina a nuestros niños y niñas. Ellos no entienden de presupuestos ni de modificaciones de crédito. Lo que necesitan es llegar cada mañana a un colegio cuidado, seguro y agradable, donde puedan aprender, jugar y crecer felices. Si queremos construir una gran ciudad, tenemos que empezar por cuidar los lugares donde se educa su futuro.
Todo esto tiene un único destinatario: vosotros.
Por eso me cuesta entender que alguien pueda votar en contra de unas inversiones que benefician a todo el municipio.
Respeto profundamente todas las posiciones políticas. La democracia consiste precisamente en poder discrepar. Pero hay momentos en los que creo que deberíamos ser capaces de mirar más allá de las siglas.
Especialmente cuando hablamos de mejorar instalaciones deportivas. Quien ha dedicado más de veinticinco años de su vida al deporte local sabe perfectamente cuánto necesitan nuestros clubes y nuestros jóvenes estas inversiones. Por eso me resulta difícil comprender que se vote en contra de algo que va a mejorar la vida de tanta gente.
Afortunadamente, también quiero destacar lo positivo.
Quiero agradecer sinceramente al resto de grupos municipales su abstención y la actitud de diálogo que demostraron durante la tramitación de esta modificación de crédito. No es necesario pensar igual para ser capaces de construir juntos. Cuando el interés de Azuqueca se pone por delante de las diferencias políticas, siempre gana nuestra ciudad.
Pero si hoy escribo estas líneas es, sobre todo, para dar las gracias.
Gracias a las tenientes de alcalde.
Gracias a todos y cada uno de los concejales y concejalas del equipo de gobierno.
Gracias a los técnicos municipales que han trabajado durante semanas, muchas veces lejos de los focos y sin buscar ningún reconocimiento.
Detrás de estos casi 8,2 millones de euros hay muchas horas de estudio, muchas reuniones, muchas dudas resueltas y muchísimo compromiso. Las cosas importantes nunca salen adelante por casualidad.
Y permitidme que haga una mención muy especial a dos personas cuya labor ha sido extraordinaria: la secretaria municipal y el interventor.
Desde el primer día entendieron que este proyecto no iba de números, sino de personas. Han trabajado con una profesionalidad admirable, aportando seguridad jurídica, rigor y soluciones. Siempre con una actitud constructiva, siempre buscando la manera de que Azuqueca pudiera avanzar respetando escrupulosamente la legalidad.
Quienes trabajamos en la administración sabemos que muchas veces los grandes profesionales son precisamente aquellos cuyo nombre nunca aparece en los titulares. Hoy creo que es de justicia reconocer públicamente su enorme trabajo y agradecerles que hayan puesto su conocimiento y su vocación de servicio al lado de esta ciudad.
Ser alcalde tiene días muy difíciles.
Pero también tiene días como este.
Días en los que uno siente que todo el esfuerzo merece la pena porque sabe que dentro de unos meses habrá una calle mejor, un parque más bonito, una pista deportiva renovada, un colegio más cuidado o un vecino que disfrutará de un servicio público de mayor calidad.
Eso, al final, es la política que creo.
La que no mide el éxito por los titulares, sino por las pequeñas cosas que cambian la vida de la gente.
Porque cuando el dinero público vuelve a los barrios, cuando se convierte en oportunidades y en bienestar, cuando sirve para cuidar mejor de nuestros mayores, de nuestros niños, de nuestras familias y de cada rincón de nuestra ciudad…
No gana un alcalde. No gana un partido político. Gana Azuqueca. Y eso es lo único que verdaderamente importa.
Opinión de Miguel Óscar Aparicio, alcalde de Azuqueca de Henares

