En la tarde de ayer tuvo lugar la primera proyección de la iniciativa ‘Vive la Opera en Sigüenza’. Para el estreno, Zoila Paradela, la promotora del proyecto que lleva a cabo la selección de las obras y da las explicaciones oportunas al respecto del contexto histórico y argumento, eligió todo un clásico, ‘Rigoletto’ de Giuseppe Verdi.

La iniciativa ‘Vive la ópera en Sigüenza’ fue presentada por la concejala de Cultura, Sonsoles Arcones. La edil recordó que la iniciativa tiene vocación de continuidad en el tiempo, “de manera que una vez al mes se proyectará una ópera o zarzuela, comentadas por Zoila Paradela, a quien desde el Ayuntamiento agradezco su iniciativa altruisma”, valoró. Por su parte, Paradela agradeció “la sensibilidad mostrada por el Ayuntamiento cuando les propuse el proyecto para el que todo fueron facilidades desde el principio”.

Ya metida en harina musical, la promotora del ciclo afirmó que la ópera “no es sólo para especialistas, no es un género elitista o complicado, sino que cualquier persona no iniciada puede disfrutarla igualmente”. Además, Zoila puso a disposición del público asistente su amplia bibliografía y hemeroteca, para profundizar en cualquier aspecto que “les pueda llamar la atención sobre el inagotable mundo de la lírica”.

La versión que se proyectó ayer en el Auditorio de El Pósito de Sigüenza, fue grabada en el Teatro del Liceo de Barcelona, en el año 2004. Paradela habló de los personajes y de sus intérpretes en la versión que se proyectó, dedicando breves comentarios a cada uno de ellos al respecto del momento musical que atravesaban entonces, el que atraviesan ahora, y a las cualidades musicales de sus voces.

‘Rigoletto’ es una ópera en tres actos, el primero en dos cuadros, con libreto de Francesco Maria Piave, basado en el drama Le Roi s’amuse, de Victor Hugo (1832), y con música de Giuseppe Verdi, estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia, el 11 de marzo de 1851.

Paradela describió en líneas generales la situación histórica del momento y los avatares históricos que sufrieron ambas obras, literaria y musical, puesto que tanto Victor Hugo como Verdi hubieron de sufrir la tijera de la censura de la época, tanto en Francia como en Italia.

Argumento
Zoila describió también con precisión el argumento. El relato empieza en una fiesta en la corte de Mantua. Rigoletto, el bufón del duque, participa de las fechorías amorosas de su señor. Cuando llega el noble Monterone, cuya hija ha sido seducida por el de Mantua, Rigoletto se ríe de su desgracia y lo ridiculiza. La ira de Monterone es brutal y lo maldice. Rigoletto queda atemorizado por la maldición y piensa que también él, que tiene una hija, Gilda (soprano de coloratura), que nadie conoce, podría ser víctima de su señor. Por ello, mantiene escondida a Gilda en su casa, pero ignora que ella ya ha caído en brazos del duque, que se ha hecho pasar por un estudiante pobre. Los cortesanos, enmascarados, deseosos de vengarse del bufón y creyendo que la muchacha que tiene escondida es su amante, vienen a raptarla, pero Rigoletto se los encuentra. Ellos lo engañan diciéndole que van a raptar a la mujer de otro cortesano, el conde de Ceprano, y el bufón se dispone a participar en la broma. Con el pretexto de ponerle una máscara, le tapan los ojos y los oídos y secuestran a Gilda. Cuando se da cuenta es demasiado tarde y recuerda entonces la maldición de Monterone.

A la mañana siguiente, Rigoletto llega a palacio; disimula, pero todos ven que busca desesperadamente a su hija; estalla en improperios contra los cortesanos, pero acaba por rogar su piedad. Es en vano, ya han entregado a Gilda al duque, que yace con ella. Cuando ésta aparece, poco después, padre e hija dan rienda suelta a su dolor; mientras, aparece Monterone, que ha sido condenado a morir.

Rigoletto le asegura que su maldición tendrá efecto sobre el duque y prepara su venganza, para la que acude a Sparafucile, un asesino a sueldo que usa a su hermana Maddalena como cebo para matar a sus víctimas. El duque la sigue a una taberna apartada de la ciudad. Rigoletto y Gilda escuchan, desde fuera, las ardientes palabras que el seductor dirige a Maddalena. Rigoletto ordena a su hija que, vestida de hombre, escape y se dirija a Verona. Maddalena se resiste a matar al duque, pero Sparafucile es “honrado” y quiere cumplir el trato. Llegan, entonces, al acuerdo de matar al primer hombre que encuentres y entregarlo en un saco a Rigoletto. Gilda escucha la conversación y decide sacrificarse por el duque, al cual sigue amando; entra en la taberna y Sparafucile la mata. Rigoletto recibe el saco y celebra haberse vengado, pero, cuando oye a lo lejos la voz del duque que canta una canción, empieza a preocuparse. Abre el saco y, al encontrar a su hija, todavía agonizante, su preocupación se convierte en desesperación. Cuando Gilda exhala el último suspiro, Rigoletto grita desconsolado: “Ah, la maldición”

Aspectos musicales
La ópera evoca la tragedia desde las primeras notas del tenso preludio y es imposible encontrar un fragmento que no sea conmovedor, o que resulte gratuito teatralmente, si exceptuamos el aria del duque al inicio del segundo acto, en la que parece arrepentirse momentáneamente de su maldad, gesto obligado por imperativo de la censura. No pueden dejar de señalarse el aria de Gilda ‘Caro nome’, toda la escena del palacio, cuando Rigoletto llega después del rapto de su hija, que contiene la conmovedora frase “Contigiani, vil razza dannata”, el cuarteto “Bella figlia dell’amore” del tercer acto, el más famoso de la historia de la ópera, y, por supuesto, “La donna è mobile”, que según cuenta la tradición, estaba ya en boca de todos los gondoleros de Venecia un día después del estreno. Pero quizá lo mejor de la obra es la perfecta simbiosis de texto y música en un melodrama genuinamente decimonónico que, todavía hoy, está considerado como uno de los títulos esenciales de la historia del género.

Al final del primer acto, los asistentes compartieron un tentempié, mientras que al término de la proyección hubo una animada tertulia sobre la obra. La próxima cita de ‘Vive la ópera en Sigüenza’ será en abril, después de los actos de Semana Santa, mes en el que se proyectarán dos sesiones. El día 1 de abril, y siguiendo con el tema de la Semana Santa los espectadores verán la ‘Cavalleria rusticana’, de Mascagni; y el día 29 de abril ‘L’elisir d’amore’, de Donizetti, una amable comedia.