Valmaña denuncia la hipocresía de Sánchez y Page, y se pregunta ¿quién fue fiarse de alguien que dice una cosa y hace la contraria
Asegura que ambos dirigentes son la misma ‘moneda’, a pesar de que a veces Page quiera ‘marcar distancias’

¿Quién puede fiarse de unos gobernantes que dicen una cosa y hacen justo la contraria? Pues esa es la actitud demostrada de Sánchez y Page, los dos presidentes que no ganaron las elecciones y que hacen cualquier cosa por mantener sus sillones en La Moncloa y Fuensalida.

Así lo ha criticado la diputada nacional del PP por Guadalajara y vicesecretaria de Acción Política del PP de Castilla-La Mancha, Silvia Valmaña, durante una rueda de prensa en la que ha valorado algunos de los actos protagonizados por los máximos responsables de los Ejecutivos de España y de Castilla-La Mancha, a quienes afea el hecho de ‘abrazarse’ a unos símbolos que luego abandonan sin pudor.

“Sánchez y Page utilizan los símbolos para envolserse en ellos cuando les interesa, hablando de la defensa de la unidad de España, pero luego la realidad es la de los pactos de sillones, aunque para eso tengan que renunciar a esos principios que dicen defender”, ha criticado Valmaña, que acusa a los dirigentes socialistas de hacer “guiños a los independentistas que abren embajadas,  aunque tengan que vender por parcelas España negociando un mal acuerdo para el Brexit”. Asegura que “en España y en Castilla la Mancha tenemos un gobierno en el que la hipocresía y la propaganda es su única bandera”.

APRENDER LA HISTORIA COMÚN, LO QUE NOS UNE

Muy crítica con las actitudes de Sánchez y Page en todo lo que concierne a la unidad de España y a los valores sociales, la diputada del PP asegura que,  frente a esa forma de actuar, están los principios del Partido Popular, una formación que defiende y apuesta claramente la unidad de España y, en este sentido, la diputada popular ha puesto como ejemplo claro la política educativa que plantea el PP.

Así, ha apuntado la propuesta de Pablo Casado sobre una enseñanza común en todos los territorios, recentralizando las competencias en materia educativa, y proponiendo libros de texto que permitan a los alumnos conocer la historia común, “para entre todos, desde ese conocimiento de la realidad política y social de España, ser capaces de construir una política y un sentimiento de unidad”.

Según Valmaña, solo con una Educación común es posible la igualdad de oportunidades, y hacer valer ese principio con independencia del territorio en el que vivamos.