Una puñeta renacentista de plata de ley, elaborada por el Estudio-Taller Malicia de Madrid, ha obtenido el primer premio del Concurso Obra Artesana de este año, dotado con 1.000 euros y diploma. Galardón que se ha dado a conocer este sábado por la mañana en el seno de la 30ª Feria de Artesanía de Cuenca y que ha sido entregado por la presidenta del Patronato de Desarrollo Provincial, Paloma García Casado, que ha estado acompañada del gerente del mismo, Juan Ángel García Recuenco.

Concurso Obra Artesana.Pero eso no ha sido todo, puesto que a diferencia de otras ediciones y con motivo de que la feria ha alcanzado su trigésima edición, en esta ocasión también se han otorgado otros dos premios más: un segundo, dotado con 500 euros y diploma, que ha recaído en el taller burgalés ‘Échate el rollo’ por un pañuelo pintado a mano; y un tercero, dotado con 300 € y diploma, que ha sido para Encajes Melania Camariñas, de A Coruña por un chal de encaje de bolillos.

García Casado ha destacado del casi medio centenar de obras presentadas su alta calidad tanto en materiales como en ejecución, si bien ha llamado la atención sobre las tres obras ganadoras, que han resaltado de las demás por su compleja técnica y el tiempo necesario para su elaboración. Y es que, tal y como ha detallado, por ejemplo, el chal que ha obtenido el tercer premio tiene tras de sí seis meses de trabajo; una cuestión que sí ha valorado el jurado.

Por lo tanto, no ha dudado en realizar un excelente balance del concurso de esta edición, donde se ha mantenido el gran nivel de otros años con trabajos, que son auténticas obras de arte. Sin ir más lejos, la obra ganadora, una puñeta en plata de ley de estilo renacentista, que, según explica Nines Villar, del Estudio-Taller Malicia, se ha elaborado en conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra. Una joya inspirada en la estética del Renacimiento, a semejanza de las puñetas bordadas que asomaban bajo las mangas del sobrio atuendo negro del típico hidalgo español de ese tiempo, que, por cierto, fue inmortalizada por el Greco en su conocido cuadro del ‘Caballero de la mano en el pecho’.