Un trabajo realizado por cardiólogos del Hospital Universitario de Guadalajara, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), ha sido publicado en ‘Medscape Cardiology’, la plataforma online de formación continuada y divulgación médica más importante del mundo, en su edición en español.

La plataforma ha destacado el trabajo ‘La hemoglobina glucosilada (HbA1c) y el péptido natriurético cerebral (BNP) son predictores independientes y complementarios de la capacidad aeróbica en pacientes con enfermedad arterial coronaria’, presentado en París por los doctores Ramón Arroyo Espliguero, Giovanna Uribe Heredia y María Viana Llamas en el Congreso Europeo (ESC) y Mundial de Cardiología 2019, celebrado en París.

Dicho trabajo se basa en predecir la capacidad aeróbica en pacientes coronarios a través de estos marcadores, la hemoglobina glucosilada y el péptido natriurético cerebral, que actúan “como predictores independientes y aditivos de la capacidad aeróbica cardiopulmonar en pacientes con enfermedad coronaria”, explica Ramón Arroyo.

Determinar estos valores es útil para valorar a pacientes con enfermedad arterial coronaria sometidos a programas de rehabilitación cardiaca tras un infarto. Así, podría orientar la selección y la intensidad tanto de los tratamientos farmacológicos como los programas de rehabilitación cardiovascular en estos pacientes.

El trabajo consistía en tratar de identificar variables sanguíneas que predijeran la capacidad aeróbica de pacientes que iban a hacer una prueba de esfuerzo con consumo de gases después de haber tenido un infarto para determinar su capacidad aeróbica.

Lo que han observado es que ciertas variables, concretamente la hemoglobina glucosilada como marcador de mal control del azúcar, y el péptido natriurético tipo B (BNP), marcador de sobrecarga de presión cardiaca, permitían identificar a pacientes que iban a tener una prueba de esfuerzo con mal resultado. La hemoglobina glucosilada se asociaba a parámetros de eficiencia ventilatoria, mientras que el BNP se asociaba a alteración de la relación ventilación-perfusión.

Se observó que los pacientes con ambos marcadores elevados presentaban una capacidad aeróbica muy deteriorada respecto a los que tenían un solo marcador elevado o ninguno.

Por este motivo, el trabajo sugiere que cuando los pacientes presentan valores muy altos en estos marcadores es necesario optimizar los mismos antes de la prueba de esfuerzo para evitar que los resultados estén alterados.

La medición también permitiría entender “por qué hay pacientes que no responden a los programas de Rehabilitación Cardiaca y en los que serían necesarios programas más intensivos de entrenamiento físico, de control de factores de riesgo y de rehabilitación cardiaca”, explica Ramón Arroyo. Además, señalan sus autores, el trabajo también aporta nuevas evidencias sobre la afectación pulmonar en la diabetes mellitus.

Para realizar este trabajo se han analizado, desde septiembre de 2015 hasta finales de 2017, los marcadores de más de 90 pacientes que realizaban prueba de esfuerzo con consumo de gases al inicio del programa en fase 2 de Rehabilitación Cardiaca, dos o tres meses después de haber padecido un infarto.

Actualmente, señala Giovanna Uribe, se ha evaluado ya a más de 200 pacientes, exceptuándose a aquéllos que presentaban otras patologías que explicaran el mal resultado de la prueba de esfuerzo. La doctora Uribe ha subrayado el valor del estudio y la evolución observada en los pacientes, a la vez que ha planteado la continuidad de la investigación gracias a la incorporación de más pacientes y, con ello, nuevos resultados. Otras conclusiones de esta línea de investigación han sido presentadas también en otros congresos nacionales e internacionales.

Finalmente, los autores han valorado el carácter multidisciplinar del trabajo y han agradecido la colaboración del personal del servicio de Cardiología y de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca.