La sala de exposiciones Princesa Zaida de Cuenca acoge desde este martes la muestra Entre raíces y recuerdos, de Elisabeth López, pintora vecina de Villar de la Encina que ha construido su carrera entre las Bellas Artes y la arteterapia. La exposición podrá visitarse de forma gratuita hasta el próximo 22 de marzo.
La muestra llega en un momento en que los museos y salas de Castilla-La Mancha atraviesan su mejor momento en décadas. En 2025, los espacios culturales de la región superaron las 702.000 visitas, un récord histórico que la viceconsejera de Cultura y Deportes, Carmen Teresa Olmedo, atribuyó al impulso de más de 109 exposiciones promovidas durante la legislatura actual por el Gobierno de Emiliano García-Page. La propia sala Princesa Zaida acumula ya más de 12.130 entradas registradas.

La obra de Elisabeth López no es ajena a ese creciente interés del público conquense por el arte cercano. Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona en 2011 y especializada en pintura, López dio un giro a su trayectoria al descubrir la arteterapia, disciplina en la que se formó con el Postgrado y el Máster en la Escuela Metáfora de Barcelona. Esa doble formación se nota en la sala: sus cuadros no buscan solo ser contemplados, sino sentidos.
Entre raíces y recuerdos nace del vínculo emocional de la artista con la tierra en la que vive. A través de paisajes, retratos y escenas cotidianas ejecutados en óleo, acuarela y lápiz, López construye un relato visual sobre la memoria individual y colectiva, sobre lo que permanece cuando el tiempo pasa. El óleo ocupa el centro de la sala, donde la luz y el color funcionan como herramientas narrativas; las piezas en acuarela y lápiz, más íntimas, refuerzan esa sensación de recuerdo borroso que todos reconocemos.
La inauguración corrió a cargo de Carmen Teresa Olmedo, que subrayó el compromiso del Gobierno regional con la cultura de proximidad. Una exposición de una artista de pueblo —Villar de la Encina tiene poco más de 200 habitantes— en el corazón de la capital conquense es, en ese sentido, algo más que una muestra: es la confirmación de que el talento local tiene hueco en la agenda cultural de la región.

