“Diagnóstico diferencial de la cojera en niños” ha sido el asunto que ha centrado la Sesión General que han impartido las traumatólogas María Pérez y Pilar Peña en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca.

Traumatología del Hospital de Cuenca presenta los diagnósticos diferenciales de la cojera en los niños según los grupos de edad en los que se manifiesta
 Las doctoras María Pérez y Pilar Peña, facultativos del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del centro sanitario conquense, han detallado las causas más frecuentes de esta patología.

Durante su intervención las facultativos del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del centro sanitario conquense han realizado un repaso de las causas más frecuentes de la cojera en los niños según los grupos de edad en los que se manifiesta, asimismo han detallado cuáles son los signos de alarma y cuáles son las patologías que se deben descartar.

Según han explicado, dependiendo del grupo de edad se pueden establecer tres diagnósticos principales. En los niños más pequeños, de entre cero y cinco años, la principal causa de la cojera puede ser la sinovitis transitoria, una inflamación del tejido sinovial de la cadera.

“Generalmente –ha indicado la doctora Peña- son niños con un buen estado general, que no tienen una patología reseñable y que únicamente acuden por cojera y normalmente indolora. En estos casos no es necesario realizar ninguna prueba diagnóstica, únicamente es preciso el diagnóstico clínico, salvo que en la exploración física se detectase alguna cosa anormal”.

El siguiente grupo de edad sería el de cinco a diez años, en el que tendríamos la necrosis avascular de la cabeza femoral o enfermedad de Perthes. En estos casos la etiología es más severa y precisa pruebas complementarias, generalmente una radiografía de pelvis para realizar una comparativa de las dos caderas.

“Además –han señalado las traumatólogas- se debe tener en cuenta que una radiografía normal tampoco excluiría el diagnóstico de este proceso porque en las fases iniciales de la enfermedad en muchas ocasiones no se ve un deterioro de la cadera. Por tanto, si el niño continúa con cojera sería necesario valorar el caso en el Servicio de Traumatología porque podría ser precisa una intervención quirúrgica, aunque en muchas ocasiones estos pacientes sufren una remodelación de la cadera e incluso la cadera vuelve a un estado normal. Sin embargo, si  no se remodela hay que realizar tratamiento, porque si no estos  pacientes pueden desarrollar una artrosis precoz de cadera cuando sean adultos jóvenes, sobre los 40 y 50 años.”

El último grupo serían los niños adolescentes, entre los doce y dieciséis años, en donde aparecería la epifisiolisis femoral proximal que es un desplazamiento de la cabeza del fémur. En estos casos se trata de una urgencia médica porque debería intervenirse al paciente quirúrgicamente para evitar que se desplace más esa cadera. Se diagnóstica con una radiografía simple, salvo que se trate de un desplazamiento muy sutil que no se pueda apreciar en la radiografía.

Por último, las especialistas en Traumatología indicaron a los participantes en la Sesión General celebrada en el Hospital Virgen de la Luz la importancia de que en todos los grupos de edad mencionados se descarte en el diagnóstico una artritis séptica, es decir, una infección de la articulación.

“En estos casos- explicaron- se trata de niños con bastante sintomatología, con mal estado general y alteraciones analíticas, y se considera una urgencia médica que precisa otro tipo de tratamiento”.