Tecnología retro. El giradiscos EMT 948. El tanque alemán
Fue un giradiscos que cambió, por completo, la historia de la radio en aquellos momentos en los que, una emisora local, dividía sus estudios de radio en secciones -como si de una orquesta se tratara-, para el funcionamiento diario de toda una programación quedando, más o menos, así: redacción (con periodistas que se ocupaban de buscar y redactar los temas informativos de actualidad), programas (en donde trabajaban los, llamémosle, creativos, encargados de crear contenidos, redactar guiones etc) y emisiones y producción en donde se hacía la radio, el directo porque, a ella, pertenecían los locutores y, frente a ellos, separados por una mampara de cristal, que nunca se empañaba, los especialistas de sonido y control, los realizadores y los de sincronización y montaje que se encargaban, de manejar, todo el equipo de un control de radio en el que no podían faltar los magnetófonos, las mesas de control con sus canales y los giradiscos que, antes de la llegada de los EMT, eran como los que podríamos tener en nuestra casa. Aparatos de tracción por correa, tracción directa el alguna ocasión y, atentos al dato porque, pinchar un disco, un vinilo, en esos tiempos, era jugártela sí o sí porque, tras la última sílaba del locutor, difícilmente se escuchaba la primera nota de la canción porque, antes de que llegara esa nota, la aguja podría estar un tiempo por los “surcos” o, al pinchar, la aguja había caído en las primeras notas hasta que, por fin, con el EMT 948, llegó la salvación al tener un dispositivo, de retroceso, que permitía, nada más escuchar la primera nota, ir hacia atrás y dejarlo listo para que, a la de tres, ¡pum!, saliera emitida la primera nota sin pausa alguna. Todo un logro y un avance que llegaría, a las emisoras provinciales de radio, en los años 80 del pasado siglo.
Josep Busquets, en diciembre del año 2022, en su revista amigoshifi.com, escribía sobre este giradiscos bajo este título: EMT 948, el tanque alemán
Un giradiscos para toda la vida
En el año de su fabricación, este giradiscos valía lo mismo que un Volswagen Passat. Hoy en día, con la exuberancia de los precios, ya no dice mucho, pero por aquel entonces, con precios mucho más «humanos», esto lo decía todo. Pensado para ser adquirido por las grandes firmas del mercado, tanto en radio como en televisión. No era, para nada, un producto doméstico. No tiene ninguna de las funciones ni características que tenían, los entonces, giradiscos domésticos o HiFi residencial. Eran, y son, productos profesionales al cien por cien.
EMT 948: El ‘tanque’ alemán que definió el sonido de la radiodifusión europea
Esta joya de la ingeniería alemana, estándar en emisoras como la BBC y RNE, sigue siendo hoy uno de los giradiscos más codiciados por audiófilos y coleccionistas.

En una era dominada por el streaming y la música digital, la tecnología analógica profesional vive una segunda juventud, reivindicando la calidad de construcción de antaño. La imagen que acompaña a este artículo nos muestra un EMT 948, un giradiscos profesional que no fue diseñado para el salón de una casa, sino para soportar el trato exigente y continuo de los estudios de radio durante décadas . Conocido coloquialmente como «el tanque alemán», este dispositivo representa la cumbre de la ingeniería de precisión de finales de los años 70 y principios de los 80.
Ingeniería de precisión para el directo
El EMT 948 fue introducido en el mercado en 1979 por la firma Elektromesstechnik (EMT) como una versión más compacta y accesible de su hermano mayor, el masivo EMT 950 . A diferencia de los giradiscos domésticos, que suelen utilizar correas, el 948 cuenta con un sistema de tracción directa (direct drive), donde el motor está conectado rígidamente al plato, permitiendo una estabilidad de rotación absoluta y un arranque casi instantáneo de unos 200 milisegundos. Esta característica era vital en la radio: cuando el locutor pulsaba el botón, la música debía sonar inmediatamente a la velocidad correcta, sin el «lloro» o arrastre inicial típico de equipos inferiores.
El chasis visible en las imágenes, de una robustez industrial, oculta un sistema de suspensión sofisticado. El conjunto del plato y el brazo está montado sobre un anillo rígido suspendido en el bastidor principal, lo que le otorga unas características de absorción mecánica excepcionales ante vibraciones y golpes, algo imprescindible en una cabina de emisión ajetreada.
Diseño modular y ergonomía
Botonera simplificada: a la izquierda, tres botones grandes permiten el manejo intuitivo: arranque/parada y elevación/descenso del brazo.
Selector de velocidad: un mando giratorio permite alternar instantáneamente entre 33, 45 y 78 revoluciones por minuto [2].
Iluminación integrada: como se aprecia en las imágenes, el dispositivo incluye una luz bajo la cubierta protectora (que se levanta hacia atrás), diseñada para que el operador pudiera ver los surcos del vinilo en estudios con luz tenue y localizar el inicio exacto de la canción.
Además, su electrónica estaba adelantada a su tiempo. El EMT 948 fue construido con un diseño totalmente modular mediante tarjetas de circuitos enchufables accesibles desde el frontal. Esto permitía a los técnicos de mantenimiento de la emisora sustituir cualquier componente defectuoso en segundos para que la emisión nunca se detuviera, garantizando una operatividad.
Un legado audiófilo
El brazo fonocaptor que monta, visiblemente un modelo EMT 929, junto con la legendaria cápsula de la serie T, ofrece una calidad sonora que muchos expertos sitúan por encima de giradiscos high-end actuales que cuestan miles de euros. Su capacidad para reproducir el sonido con una dinámica explosiva y una precisión quirúrgica ha convertido a estas unidades retiradas de las radios públicas en objetos de culto.
Hoy en día, encontrar una unidad en este estado, completa con sus accesorios de limpieza y conservando la estética original de su servicio activo como la etiqueta «Broadcast Turntable», es hallar un pedazo de historia de la comunicación. El EMT 948 no es solo un reproductor de música; es la máquina que llevó la voz y la música a millones de hogares europeos antes de la era digital.
Vídeo. Así funciona el EMT 948

