El pequeño municipio de Torrecuadradilla acogió el pasado domingo, 22 de marzo, la primera asamblea que da vida a la futura Mancomunidad Forestal ‘Tierra y Montes de Guadalajara’. Esta nueva agrupación une a los ayuntamientos de Esplegares, Valtablado del Río, Ocentejo, La Riba de Saelices, Cifuentes y la propia localidad anfitriona para gestionar de manera conjunta 9.233,13 hectáreas de masa forestal. Todos estos terrenos, formados por montes patrimoniales y de Utilidad Pública, cuentan con protección especial y se ubican en el entorno del Parque Natural del Alto Tajo.
La creación de esta entidad responde a la necesidad urgente de revertir décadas de gestión deficitaria agravada por la despoblación. Según detalla Julio Arias Torcal, alcalde de Ocentejo, la escasa población censada en estos municipios hacía económicamente inviable el mantenimiento individual de extensiones tan vastas de terreno. Al unirse, los consistorios podrán acceder a planes de gestión conjunta, asesoramiento técnico y recursos económicos para garantizar una explotación sostenible que genere beneficios duraderos.

Este paso hacia adelante ha sido impulsado por la consultora GEA Forestal, con más de dos décadas de experiencia en la zona, y cuenta con el respaldo económico de la Consejería de Desarrollo Sostenible mediante el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). El objetivo de la mancomunidad será reactivar la economía local mediante el aprovechamiento responsable de la madera, la leña, las setas y las trufas. Además, se monetizarán servicios ecosistémicos modernos, como la captación de CO2, y se impulsará el turismo natural.
De la tragedia histórica a la gestión proactiva
La formalización de esta mancomunidad representa un punto de inflexión en la historia forestal de Guadalajara, marcando la transición desde el abandono hacia la rentabilidad rural. El archivo histórico de Liberal de Castilla refleja cómo los pinares de esta comarca, antaño motores productivos gracias a la resina, sufrieron un profundo retroceso que culminó con el trágico incendio de 2005. Aquel fuego, originado precisamente en La Riba de Saelices —hoy municipio fundador de la agrupación—, arrasó 13.000 hectáreas y costó la vida a once trabajadores.
Carlos Loscos Moreno, actual alcalde de La Riba de Saelices, afronta ahora este nuevo proyecto como una vía de esperanza para unos terrenos que conoce de primera mano. La evolución de la información comarcal demuestra que la provincia está cambiando su paradigma: de sufrir pasivamente los efectos del éxodo rural y el riesgo de incendios por falta de limpieza, a diseñar modelos administrativos viables. Como señala Sonia Pérez Mazarío, representante de GEA Forestal, dar valor técnico y económico a los recursos naturales mediante la unión municipal se ha convertido en la herramienta clave para impulsar la vida y fijar población en las zonas más castigadas de Guadalajara.

